Hoy se cumple justo un mes de la despedida de Los 100. Hace treinta días ya que dijimos adiós a Clarke, Octavia, Raven y Murphy, pero que se hayan ido sus personajes, no significa que también nos hayan abandonado sus intérpretes. ¡Nada más lejos de la realidad! Marie Avgeropoulos, Lindsey Morgan y Richard Harmon están de vuelta y vuelven a lucirse delante de las cámaras, esta vez, eso sí, bajo la piel de otros nuevos personajes. Si anteriormente habíamos hablado del papel de Marie Avgeropoulos en Jiu Jitsu como la oficial Myra, ahora toca hacer una breve referencia a Rose y a Jake, interpretados por Lindsey Morgan y Richard Harmon, que son los respectivos protagonistas de Skylines y Woodland.
La saga Skyline nació en el año 2010 como una película independiente de ciencia ficción que, a pesar de sus mediocres efectos especiales, cosechó un éxito tan inesperado en taquilla que se convirtió en una trilogía. En esta última parte de la misma una patrulla viajará al planeta alienígena con la misión de erradicar un virus que podría convertir a los extraterrestres en una potencial amenaza para los últimos seres humanos del universo. Lindsey Morgan volverá a encarnar en esta tercera entrega a la capitana Rose Corley, una humana con superpoderes que se erigirá en la última esperanza de la humanidad al ser la única capaz de enfrentarse a los merodeadores. ¡Está claro que después de haber ayudado a salvar el mundo varias veces, a Raven Reyes no se le podía escapar otra para demostrarnos que sigue siendo la heroína favorita de sus fans!
En cuanto a Woodland, todo lo que podemos decir de este thriller canadiense enmarcado en la década de los 80s es que se aleja de los estándares comerciales, encajando mejor dentro de la categoría de lo que podemos llamar cine independiente. En esta ocasión, Richard Harmon es Jake, un fotógrafo con problemas de adicción que acepta un trabajo de guardabosques en una remota isla del norte del Pacífico, donde formará equipo con un antiguo veterano, Sparky. Mientras Jake ve en su nueva ocupación un remedio para evadirse de su pasado, el proceso de revelado fotográfico le mostrará misteriosamente, a través de premoniciones, cómo será su vida en el futuro. Esta circunstancia acabará afectando negativamente a la relación existente entre Jake y su mentor.
Aquí abajo podéis ver los tráiler de ambas películas.
The queen is gone, but she's not forgotten. La actriz que ha dado vida a Octavia Blake siete años en The 100, que ya se había despedido de los fans del drama post-apocalíptico con un emotivo vídeo divulgado a través de su cuenta oficial de Twitter, Marie Avgeropoulos, no ha tardado mucho en promocionar la nueva película de acción protagonizada por Nicolas Cage, Alain Moussi y Frank Grillo (Prison Break), elenco del que también ella forma parte.
Jiu Jitsu, que es el título del film dirigido por Dimitri Logothetis, responsable de las últimas películas de la saga Kickboxer, nos cuenta la historia de dos guerreros pertenecientes a una élite militar experta en artes marciales que deben combatir cada seis años a una devastadora raza alienígena, encarnada por un cierto Brax, impaciente por aniquilar el planeta Tierra. Marie no se ha pronunciado todavía sobre su personaje, aunque por las primeras imágenes del tráiler podemos deducir que Myra será una especie de soldado o de oficial de los servicios de inteligencia que tendrá que unir fuerzas con los personajes de Cage y Moussi -actualmente éste último y ella son pareja en la vida real- para detener la extinción de la raza humana.
Basada en el cómic de McGrath y Logothetis, el filme es ante todo una mix de Predator y Mortal Kombat que promete acción, efectos especiales y digitales a raudales. Si bien es probable que su paso por las salas de cine sea breve, esta no será ni mucho menos la última vez que veamos a Marie Avgeropoulos en acción, primero, porque su carrera como actriz se encuentra, por ahora, bien asentada, y ello aunque para la intérprete canadiense la parte más importante de su trabajo no consiste en lucirse delante de las cámaras, sino en "contar una historia"; y segundo, porque esta película bien podría convertirse en el encabezamiento de una nueva franquicia de artes marciales, según afirma su director: Después de reintroducir exitosamente la franquicia 'Kickboxer' a una nueva generación de fans de las artes marciales con la sexta y séptima entregas de la saga, hemos elevado las apuestas con una franquicia que puede traernos el mismo tipo de intensidad y longevidad a un nuevo escenario.
Así las cosas, no sería de extrañar que el personaje encarnado por Marie Avgeropoulos se convierta en recurrente en una saga que parece tener cierto futuro. En cualquier caso, la estrella canadiense promete mucho más a sus fans de cara al año que viene, ya que se encuentra rodando actualmente The Hunting Season, una producción de la que aún no tenemos noticias oficiales.
El estreno de Jiu Jitsu está previsto para el 20 de noviembre, por lo que seguramente dispondremos de más información y entrevistas conforme se vaya acercando el lanzamiento, así que ¡seguid atentos! Aquí abajo os dejamos el tráiler.
Los 100 está llegando a su fin. La serie encara ya la recta final, en la que convergirán las tramas de Sanctum y de Bardo. No sabemos en qué momento ocurrirá esto, pero todo indica que podría suceder pronto, teniendo en cuenta que los Discípulos han descubierto, gracias a su nuevo recluta, que Clarke ya no posee la Llama, lo que probablemente sitúe a Madi o a Sheidheda en el punto de mira. Pero el desenlace continúa siendo un misterio, sobre todo ahora que sabemos que el último episodio se titulará "La Última Guerra" y que en el texto de los bardonianos no se menciona ningún conflicto bélico sino, en todo caso, una prueba que deberá afrontar un representante en nombre de toda la raza humana. En el imaginario colectivo circulan ideas y rumores sobre cómo podría ser ese ansiado final, y es probable que entre ellos se encuentren el retorno a la Tierra, una guerra contra los Discípulos o contra Sheidheda, e incluso una simulación virtual pero, si hay algo que preocupa de verdad a los fans, es si ese soñado desenlace será satisfactorio, si nuestros protagonistas culminarán su aventura como merecen, o si será tan épico y estará a la altura del conjunto de la serie.
Cuando se le interrogaba al término de la temporada 6 al productor Jason Rothenberg sobre la última entrega y el final de la serie, éste se mantuvo firme en la idea de que "sería su propia versión de un final feliz", además de añadir en declaraciones recientementes que "el final cambiará la perspectiva desde la que los espectadores ven la serie, porque el final de la historia es la moral de la historia". Sin embargo, también los guionistas se marcaron determinados propósitos para el desarrollo de los dieciséis episodios restantes que, finalmente, no se cumplieron, debido a ciertos imprevistos, como la petición de Bob Morley (Bellamy) de tomarse un descanso, cuando se suponía que su personaje iba a ser el motor de la temporada al estar dispuesto a remover cielo y tierra para encontrar a su desaparecida hermana. Así las cosas, el final también podría no ser el inicialmente programado, al menos, visualmente, porque el significado del mensaje no va a cambiar, aunque tengamos que esperar todavía para averiguarlo, dado que es posible que se produzca un nuevo parón en la emisión de EEUU después del 2 de septiembre, emitiéndose el último capítulo en torno al 23 del mismo mes. Será entonces cuando nos tengamos que despedir definitivamente de los personajes interpretados por Eliza Taylor, Marie Avgeropoulos y Richard Harmon, entre otros del casting, una despedida que también es dura para ellos, quienes llevan dando vida a estos delincuentes desde hace casi una década y para los que 2020 ha supuesto un paréntesis profesional debido a la crisis sanitaria. Por esta razón, porque ellos mismos son quienes más y mejor conocen a sus personajes, son también los que mejor pueden aproximarnos un poco hacia esa deriva final de Los 100, eso sí, sin spóilers directos.
Marie Avgeropoulos, la actriz que encarna a Octavia Blake desde los inicios de la serie, confiesa que ha crecido con su personaje, que ha aprendido mucho de él y que se ha convertido, durante la cuarentena, en una experta jardinera, igual que su alter ego en 7x02 ("The Garden"). Preguntada por el final de Octavia, la intérprete greco-canadiense asegura que "Octavia tendrá el final que se merece", un final que ella considera muy satisfactorio, porque las últimas palabras de la guerrera sugieren realización individual, enriquecimiento personal y elevación espiritual, conceptos que se suman a un sentimiento que Octavia "no había experimentado en mucho tiempo". Poco después, en entrevistas posteriores, agregó, dirigiéndose a los fans, que "todos quieren un final feliz para cualquiera de sus personajes... así que, sed valientes y sonreír un poco". De las palabras de Avgeropoulos se deduce que el final de Octavia será épico y memorable, y que probablemente ese sentimiento tan ausente es el amor que le arrebataron el día de la ejecución de Lincoln. Así pues, no sería de extrañar que Octavia y Levitt acaben juntos, aunque tampoco lo sería el estar de nuevo reunida con sus amigos y su familia, especialmente con Bellamy, Clarke y Hope, las personas más cercanas a ella. Eso, si es que Bellamy Blake reniega de su fe en el Pastor, algo que no parece que vaya a ocurrir tan pronto.
De hecho, es difícil pensar que todo vaya a acabar felizmente en Los 100, así que es de esperar que no todos los personajes concluyan sus arcos narrativos comiendo perdices. Así parece confirmarlo Lindsey Morgan, alias Raven Reyes, quien sostiene que el final "no es en absoluto lo que me imaginaba. ¡Puedo decir que nunca habría adivinado el final! Lo que imaginaba, lo que una parte de mí esperaba, es de hecho que los 100 terminaran encontrando la felicidad, la paz, que formaran una verdadera familia... ¡que simplemente pudieran descansar!", de lo que se concluye que no habrá tregua, ni siquiera cuando parezca que hayan dado con el interruptor mágico de la solución. Al respecto de su personaje Morgan prefiere no pronunciarse demasiado. Dice que "Raven ha salido de la serie de la única manera que podía hacerlo" lo que, unido al hecho de que su finalidad era apoyar a sus compañeros y no simplemente mantenerse al margen, algo que ya no le es viable al haberse manchado las manos de sangre al principio de la temporada, parece sugerir un desenlace oscuro, tal vez la propia muerte de la ingeniera. Pero, incluso si eso es lo que le depara el destino a Raven, de lo que podemos estar seguros es de que su muerte no sería en vano, ya que, en prácticamente todas las ocasiones en que los demás la han necesitado, su intervención ha sido crucial y necesaria para la supervivencia del grupo y para el desarrollo de la serie.
John Murphy también ha dejado huella en el actor Richard Harmon, para quien éste ha sido "toda su vida", o si no toda, al menos gran parte de ella, ya que al principio los guionistas no tenían tan claro que la "cucaracha" fuera a durar más vidas que un gato. Pero ahí lo tenemos: Murphy ha dejado de ser ese rebelde egocéntrico y conflictivo para pasar a convertirse en un líder preocupado por la seguridad de aquellos que creen en él, dispuesto incluso a sacrificarse, y ello no precisamente en aras de una supuesta divinidad otorgada por el privilegio de haberse convertido en un "sangre nocturna". A Richard Harmon le apena "dejarlo marchar" pero es consciente de que habrá otras oportunidades esperándole a la vuelta de la esquina, además de otros dos meses de emisión de la serie para asimilar el cambio de página. En una entrevista con The Permanent Rain Press, cuando se le preguntó por cuál sería el merecido final para el grupo de supervivientes, reflexionó "¿que qué estaría bien? ¿qué haría que tuvieran sentido esa felicidad y esa paz que tanto merecemos? No lo sé, es una gran pregunta. Creo que algunos la encontrarán, ya sabes, otros ciertamente no hallarán esa paz, y algunos puede que estén decididos a buscarla. Así es nuestra serie de TV (...) va a ser duro, eso seguro". Harmon evitó conceder spóilers sobre el destino de Murphy pero, si algo sabemos por anteriores declaraciones en prensa del año pasado, es que él tenía esperanzas de que John aprendiese el valor del sacrificio personal y del altruismo en la temporada 7, un deseo que sí parece estar cumpliéndose para el actor ya que, al igual que muchos de sus compañeros, está contento con el final de John Murphy, del que no ha adelantado detalles. Tan sólo ha dicho que "ha obtenido lo que quería", y ¿qué final es el que le habría gustado en particular para poner punto y final a su personaje? Hace un año, Harmon lo tenía muy claro: la muerte. Que Murphy escarmentara sacrificándose por los suyos. Y si bien no podemos afirmar con rotundidad que ésa vaya a ser la parada definitiva del tren de Murphy, sí que es suficiente indicio de lo que nos podemos encontrar en "The Last War" (7x16), porque en toda guerra hay sacrificios y la esperanza es lo último que se pierde.
Tasya Teles, a la que conocemos todos por su papel de Echo, la belicosa espía de la Nación de Hielo, comparte la opinión de sus compañeros de elenco. Al igual que Richard Harmon, cree que lo mejor que le podría pasar a Echo es morir en el campo de batalla, y que ése sería su final ideal de haber podido elegirlo ella, aunque Jason Rothenberg había barajado diferentes alternativas: "Hay un poco de eso, Jason nos proponía el año pasado uno cuando fuimos al meeting (...) y yo estaba en plan <<éste es el final que yo quiero, me gustan mucho, mucho, mucho esta historia y esta idea>> por un montón de razones, como que era imposible que eso pasara; pero creo que hay muchas cosas que tendrían sentido para ella: morir en batalla protegiendo a los que más quiere (...), me encantaría que tuviera un final feliz, ya sabes, y que ella pueda volver atrás a su jardín, que pueda cultivar y hablar con sus plantas... pero es Los 100, así que creo que morir en combate sería lo adecuado, y me encantaría verla tener un final feliz, pero no, ya sabes qué oportunidades hay de eso". Y por si el futuro de Echo no fuera ya lo bastante incierto, más si cabe lo es la reacción que suscitará el final en los fans. Sobre esto, Tasya piensa que habrá, como de costumbre, diversidad de opiniones, aunque no lo dice demasiado convencida: "Yo... pienso que sí (risas). Yo espero que lo estén (contentos). Definitivamente no es el final que pensaba que iba a pasar... pero creo que es uno muy interesante y creo que estarán contentos. Por supuesto, va a haber gente decepcionada, porque no puedes contentar a todo el mundo, pero sí, yo creo que van a estar contentos".
CONCLUSIÓN: UN FINAL AGRIDULCE
En las palabras de Marie, Tasya, Richard y Lindsey brillan atisbos de satisfacción personal y profesional, de culminación de una etapa, pero también de cierta amargura, bien sea porque el final de sus personajes no es el que algunos de ellos esperaban o porque lo más seguro es que la recepción del último episodio sea tan ambigua como le ocurrió a la aclamada Game of Thrones hace poco más de un año. Y es que no se puede negar que GoT sentó un precedente: la que estaba considerada como una de las mejores series de televisión de la década, amén de premios y nominaciones, resultó ser al mismo tiempo la más criticada por su desenlace y, con razón, los fans temen que la situación vuelva a repetirse con el inminente final del drama post-apocalíptico. Las opiniones de Tasya Teles o de Lindsey Morgan invitan tanto a la expectación como al desánimo, ya que se trata, a priori, de un final inimaginable, en el que difícilmente veremos la tan ansiada unión entre Clarke y Bellamy. Las diferentes consideraciones de los actores conducen a pensar más bien en un final agridulce, del que ya tenemos, por cierto, paradigma. ¿Y qué entendemos por agridulce? No hay más remedio que echar la vista atrás y retrotraerse a GoT: casi nadie esperaba que Bran se sentara en el ya inexistente Trono de Hierro, que Daenerys fuera asesinada por John Nieve, alias Aegon Targaryen, y que éste terminara sus días como líder de los salvajes, en un eterno viaje a ninguna parte, o que Sansa se convirtiera en la soberana suprema de Invernalia como reino independiente. En Los 100 una gran parte del público espera que al menos los cinco protagonistas principales, Clarke, Bellamy, Octavia, Raven y Murphy acaben su aventura con tan buen pie como la emprendieron, algo que no parece que se vaya a lograr. En el caso de Bellamy, ya no hay vuelta atrás: el daño de su traición es ya irreparable para quienes le rodean. Siempre se ha dudado de que Clarke Griffin pudiese llegar a morir pero, dado el caso, incluso eso es también posible, y más plausible si tenemos en cuenta que Echo no morirá luchando por proteger a los suyos, como a Tasya Teles le hubiese gustado. Tal vez el mejor final, o por lo menos el más idílico, sea el que vaya a tener Octavia, lo cual tendría mucho sentido, ya que en un desenlace agridulce siempre vamos a encontrarnos algunos personajes realizados, generalmente muy pocos, en contraposición a otros varios con arcos narrativos mucho menos desarrollados e impactantes. En fin, sólo el tiempo nos dirá cómo finalizará esta odisea pero, si de algo podemos estar seguros, es de que probablemente se situará en un punto intermedio entre lo que quieren transmitir sus creadores y las exigencias de sus seguidores, y de que la serie será recordada más por virtudes tales como la solidez de sus personajes, la verosimilitud de su historia o sus intrínsecos mensajes políticos, que por su propio final.
The Queen's Gambit es un episodio singular en el contexto de la séptima temporada, marcado por los diálogos y la reflexión introspectiva. El capítulo con el que se estrenaba hábilmente Lindsey Morgan (Raven) como directora, exprime las lágrimas del espectador y juega con la tensión y el misterio en formato monodosis, dejando en un rincón aparte la acción, que se eleva en los minutos finales, para dejar muchas puertas abiertas de cara al siguiente, "Anaconda", considerado oficialmente por The CW como el piloto de la precuela de The 100.
Así, nos acercamos ya al citado punto de inflexión de la última temporada, al que aludíamos hace un par de meses, cuando se revelaron las sinopsis de los ocho primeros capítulos. Esto no es sinónimo de acción y catástrofe, al menos no todavía. La sensación que nos deja es vibrante: se están guardando lo mejor para la segunda mitad de temporada, para esos ocho capítulos restantes. Y es que, aún no está todo dicho. El año pasado, sobre estas fechas, ya nos encontrábamos en la mitad de la S6, o incluso un poco más lejos, pero ya sabíamos mucho más de Russell y su séquito de renacidos que de Bardo y sus gentes ahora mismo. Nos imaginábamos ya los hilos del desenlace, excepto por algunas sorpresas puntuales, aunque el último capítulo nos dejó un regusto amargo en el paladar y con ganas de más, porque el enfrentamiento con los fieles de Sanctum nos parecía poco; el tema daba más de sí, y las respuestas que más ansiábamos se hicieron esperar un año... esa es, para resumir, la sensación que nos invade en The Queen's Gambit: lo mejor está por llegar, y la acción, que vendrá, lo hará su debido tiempo.
Seguimos en Bardo, con nuestro Anomalykru en compartimentos distantes, tras dar Gabriel al traste con su plan de huida. A diferencia de sus compañeras, a él lo quieren para seguir estudiando la Piedra. Primera revelación de la noche: los bardenses, a quienes nosotros atribuíamos la creación de los puentes interplanetarios, no son los responsables de esa tecnología. Llevan investigándola un milenio y creen que su poder les ayudará a trascender, aunque todavía estamos lejos de comprender qué significa para ellos la "trascendencia", porque no alaban falsos dioses como en Sanctum. Gabriel no tiene más alternativa que acceder a sus peticiones, bajo pena de ejecución. Al menos, así seguirá vivo, y tendrá esa opción bajo la manga que es ayudar a cambio de mantener con vida a sus amigas. Si pretendiesen darse a la fuga, él y Levitt -desgraciadamente en este capítulo no sale- serían las piezas estrella de la jugada para liberar a los demás. La traición, después de todo, no ha sido para tanto...
Mientras tanto, en Sanctum Emori tiene planes para propiciar la paz entre los creyentes, que consiste en una especie de fiesta de "reunificación" que una de nuevo los corazones de los fieles y de los desertores Hijos de Gabriel. A Murphy no le parece muy buena idea y baja a proveer de comida a Sheidheda, que lo reta a una partida de ajedrez en la que éste se da cuenta de que, aunque no quiera mover pieza, es parte del tablero de juego. Apoye a quien apoye, haga lo que haga, siempre se perderán vidas, y él no puede mantenerse eternamente ajeno a lo que sucede, como hasta ahora. Hace bien en no dejarse tentar por Sheidheda, que busca claramente aliados a través de las debilidades de sus adversarios. Que le desafíe así no es más que una estrategia para conocer la mente de quien está enfrente, como quien dice, un examen psicológico.
Madi se entrevista con Jackson por los extraños dibujos que le salpican la mente y ella plasma una y otra vez sobre papel. Una de esas láminas representa claramente a los viajeros de la Piedra y nos pone en aviso de que Madi está relacionada con las gentes de Bardo. Puede que Clarke no sea realmente la clave para terminar con esa hipotética guerra que arrasaría por completo la humanidad, sino que lo sea Madi, porque ambas han poseído la Llama y parece que el hecho de que se la retirasen en algún momento les ha dejado secuelas.
Entretanto, las horas pasan lentamente en la fortaleza de Bardo. Echo recuerda una antigua conversación entre ella y Bellamy en El Arca, y eso es lo que le hace cuestionarse su punto débil (¿la lealtad?). Eso es lo que explica la decisión final que ella toma y que, aunque parezca una traición, en realidad no lo es. Negarse a colaborar con los de Bardo, la lealtad por la lealtad, no es útil en este contexto, por las mismas razones que en el caso de Gabriel: a veces las decisiones más éticas tienen consecuencias inmorales. Porque en ocasiones actuar según lo "políticamente correcto" es peor que no hacerlo y ahora mismo colaboración significa libertad, una oportunidad para escapar, que no es ni remotamente lo que Echo, Octavia, Hope y Diyoza tenían planeado. Diyoza, como madre que es, trata de disciplinar a Hope, hacerle entender que la paciencia es una virtud, aunque sea a base de golpes y puñetazos, y que la venganza no es una estrategia, ni siquiera un plan, porque al final, como dice Sheidheda cuando vence a Murphy, con la venganza todos pierden.
Hay que saber cuándo rendirse, cómo aceptarse a uno mismo, vivir con las consecuencias, y de eso Octavia sabe ya mucho. Por eso es ella la que consuela a Echo, en una conmovedora escena en la que su némesis no quiere ablandarse, porque tal es su naturaleza. Rehúsa mostrar su debilidad, sus sentimientos. Ambas lloran la muerte de Bellamy, pero Echo se culpa por ello, por no haber estado ahí, mientras que Octavia sabe que lo que está hecho no puede deshacerse, y que no todo cuanto sucede está realmente en sus manos. Esta secuencia es la que más me ha gustado de todo el capítulo, porque conmueve ver a dos viejas enemigas unidas por un mismo sentimiento, un mismo impulso, expresado de diferentes formas. Y es que The Queen's Gambit refleja eso, la vulnerabilidad de los personajes, la fragilidad humana, con verdadero arte, cómo eso se transforma en fortaleza. Y así es cómo Echo, resolutiva, se mutila la cara y se anticipa a las deducciones de Octavia: no les quieren como prisioneros, sino como soldados, y gracias a eso, todos ellos salen de sus celdas. Su entrenamiento como Discípulos ha comenzado.
En los minutos finales, todo se precipita: los Hijos de Gabriel se unen a Nikki y a su banda de convictos, arruinando el ágape que había preparado Emori, que ahora está entre la espada y la pared -tan cerca del jaque mate como la dama del tablero de ajedrez de Murphy- y haciéndose con el control de Sanctum, mientras Sheidheda se muestra a Murphy tal y como es: el gambito de dama se ha hecho realidad y Emori está a punto de caer presa de las piezas enemigas. El caos se adueña del planeta Alpha... al igual que de Bardo, ya que entran Clarke, Raven, Jordan, Miller y Niylah en escena. Gabriel es quien en pocas palabras le comunica a Clarke la muerte de Bellamy, que les detiene a todos en seco, enterándonos instantes después de quién es el Pastor de los Discípulos: Bill "Anders" Cadogan, el fundador de la secta Segundo Amanecer, que está vivo, en un ataúd que parece de criosueño, sin que sepamos cómo ha vivido tantos años (¿ha viajado desde la Tierra o desde otro planeta criogenizado?) y si eso es en realidad lo que ellos llaman "trascendencia". Su lema es el mismo que el de los terrestres, aunque modificado por la importancia que para ellos tiene la tecnología de la Anomalía. Intuimos que eso significa que los miembros de la secta la utilizaron para salvarse del apocalipsis terrestre y que la Piedra que conecta con la Tierra estaría en el búnker de Pólis, pero se nos sigue escapando qué guerra es esa, qué código están buscando (¿lo tendrá almacenado Clarke en su memoria?), por qué despiertan ahora al Pastor y por qué Clarke Griffin es la "llave".
Apenas nos hemos recuperado de Welcome to Bardo y del trato proporcionado por sus soldados a Octavia cuando nos adentramos repentinamente en el astro glacial en el que ha aterrizado la expedición de Clarke. Al contrario de lo que parecía dar a entender la promo, este episodio ya no se centra exclusivamente en una trama, sino que todas avanzan, de modo que la semana próxima quizás nos encontremos con Clarke cruzando las puertas de la fortaleza de Bardo.
Dicho esto, Nakara ha sido un capítulo dinámico, aunque no tan revelador ni brutal como el que casi nos rompe el corazón hace una semana, que lo que hace es ya preludiar una cierta convergencia de las tramas de Bardo y del grupo de Clarke, Jordan y Raven, si es que estos han acertado eligiendo el siguiente planeta. Pero, con todo, no es su aventura la que más protagonismo o interés ha suscitado, porque otra vez los protagonistas han sido personajes que normalmente estaban como telón de fondo. Nakara destaca sobre todo por las intervenciones de Indra (Adina Porter) y Diyoza (Ivana Milicevic), dejando también un pequeño espacio para Madi (Lola Flanery), a la que casi no hemos visto desde el comienzo de la temporada, eso sí, sin ensombrecer ni entorpecer las correrías de Echo, Hope, Gabriel y Octavia mientras investigan cómo escapar de los religiosos bardenses. Hay personajes y tramas, unos más interesantes que otros, pero en raciones equitativas y suficientes.
Si el 7x05 abordó el cautiverio de Octavia, 7x06 inicia su andadura repitiendo la fórmula, aunque esta vez con Diyoza, de la que nada sabíamos desde hace ya algunos capítulos. La verdad es que a ella tampoco le han tratado mucho mejor que a su compañera:largas sesiones de M-cap, torturas auditivas, experimentos de todo tipo... hasta que encuentra una vía para escapar a hurtadillas, disfrazándose de bardense, entre reyertas y persecuciones por la fortaleza. A diferencia de Octavia, su primer plan de huida tiene más éxito, y es así como se encuentra, cara a cara, con su hija Hope, a la que casi ni reconoce después de perderse su adolescencia en Skyring.
Asistimos a un conmovedor encuentro familiar, aunque apresurado. También vemos a Octavia emocionalmente destrozada, físicamente derrotada, convencida de que Bellamy ha muerto, y ni siquiera reunirse con Diyoza basta para templar su corazón helado, pero es la primera con la certeza de que, de no aprovechar la oportunidad que se les presenta, el sacrificio de su hermano habrá sido en balde. Confía en Levitt para que les ayude, pero este, a quien los bardenses han degradado a conserje, les apremia a salir a la superficie, al tiempo que un jardinero les aconseja no hacerlo porque la atmósfera del planeta es irrespirable. Ante la duda, Gabriel les corta el paso y los soldados los capturan. No volveremos a saber de ellos hasta The Gueen's Gambit la próxima semana, pero una cosa está clara: si un rehén se escapa, su captor siempre se asegurará de que la próxima vez no lo haga, interponiendo los medios que hagan falta. Los bardenses no se mostrarán tan solícitos la próxima vez...
Mientras tanto, Clarke, Raven y los suyos avanzan por la faz de Nakara, en dirección a una Piedra que se encuentra localizada en el interior de una caverna. Allí los jóvenes se percatan de que Nakara es en realidad un planeta cementerio que usan los bardenses para sepultar a sus fallecidos, descubren por las malas que está poblado por una especie de tarántulas alienígenas muy agresivas, y que la aparente cueva no es sino el estómago de otro ser mucho más grande.
Separados por grandes paredes orgánicas móviles, Clarke y Raven tienen tiempo de arreglar cuentas, sobre todo la piloto, creyendo que va a morir. No quería mancharse las manos de sangre y fue egoísta enviando a los convictos a morir al reactor cuando ella misma pudo haber bajado sin haber resultado gravemente herida. Clarke le consuela diciendo que, aunque ésos que murieron también habían perdido a su seres queridos, era una batalla a muerte, un "ellos o nosotros" . En medio de ese aura de terror, y antes de activar la Piedra para trasladarse a otro planeta, el grupo hace un descubrimiento mayúsculo: la secta Segundo Amanecer, la responsable de los búnkeres de Polis, viajó anteriormente a este planeta, y al parecer ellos podrían ser los antepasados de los bardenses y los autores de la tecnología de agujeros de gusano, lo que explicaría que los subterráneos terrestres estuvieran vacíos y revelaría la existencia de otras misiones espaciales similares a la de Eligius III.
Por último, la rebeldía crece en Sanctum tras saberse lo del robo de armas, a la par que Sheidheda empieza a ganar aliados tras revelar que Russell ya no habita ese cuerpo. Los Hijos de Gabriel están dispuestos a seguirle, mientras los prisioneros de la Eligius están convencidos de que Raven pretendió deshacerse a toda costa de ellos, y los antiguos guerreros de Sangedakru discrepan de las decisiones tomadas por Indra. Esta les pide a Murphy y a Emori consejo, e incluso a Madi que actúe como comandante para evitar que todas las facciones se unan en contra de los Skaikru, pero finalmente la niña se siente incapaz y, tras haber dejado claro quién es la mejor guerrera de Wonkru, Indra toma el mando de Sanctum para garantizar el statu quo.
En el siguiente capítulo veremos qué ocurre con Octavia, Hope, Gabriel, Echo y Diyoza. Parece probable que intenten aunarse y discurrir el modo de escapar, aunque ignoramos si llegarán antes Clarke y los suyos a Bardo para echarles una mano, eso si el planeta que han elegido es ése, y no otros, como el ignoto Etherea, donde se piensa que está Bellamy ahora mismo. Por otra parte, Sheidheda parece muy interesado en la Tierra... ¿significa eso que sabe algo que los otros no saben, y que intentará reclutar aliados para reconquistarla viajando por la Anomalía? ¿durante cuánto tiempo podrá controlar Indra los intereses de las facciones en Sanctum?
Las expectativas de Welcome to Bardo (Bienvenidos a Bardo) eran elevadas y, conforme transcurría la semana, las ansias por ver de nuevo a Octavia Blake en acción ascendían rápidamente por todo lo alto. El miércoles, la expectación en torno al episodio sólo era comparable a la ingente cantidad de felicitaciones de cumpleaños que los fans de The 100 dirigían a su protagonista, interpretada por Marie Avgeropoulos quien, nuevamente, ha vuelto a dejar muy alto el listón de la serie. Como ella misma anunciaba, "su trabajo es serio" y "así será el capítulo de esta noche". No hacía falta añadir nada más, porque hasta el idioma es demasiado parco para expresar todo lo que representa Welcome to Bardo.
Se nos vienen muchos adjetivos, pero el que mejor definiría este episodio es el de capítulo "circular", porque ha cerrado con broche de oro un ciclo que se inició en la segunda mitad de la secta temporada, cuando Octavia y Diyoza se adentraron en la Anomalía por primera vez: el propósito del 7x05 es precisamente llenar con éxito esa gran laguna que quedó pendiente en agosto del año pasado, y que, poco a poco, hemos ido reconstruyendo a partir del 7x02, The Garden. El episodio, dotado de grandes revelaciones, permite atar cabos y reconstruir la segunda mitad de la experiencia vivida por Octavia durante esos tres segundos que, en realidad, se tradujeron en toda una vida de penitencia involuntaria en el planeta Skyring al lado de Diyoza y su hija Hope. Sin embargo, ésa no es la única parte del relato que progresa, porque también asistimos a los problemas que se desatan en Sanctum a raíz de Sheidheda y de las facciones integradas por los creyentes, los convictos y los últimos Hijos de Gabriel. Ahora Murphy, Emori, Jackson, e Indra están solos, porque, aunque ellos lo ignoran todavía, la patrulla con Clarke, Raven y Jordan al frente ha quedado atrapada en el planeta Nakara. También se revelan algunos secretos de los Discípulos, esa secta responsable de la Anomalía que en realidad no es descendiente de la Eligius III, y cuyo origen queda de momento envuelto en niebla.
La duración del episodio no parece la que es, y pareciera que nosotros también hemos aterrizado en Skyring, porque el ritmo de desarrollo de los acontecimientos es enérgico, frenético, muy acelerado, tanto que parece que no da tiempo a deleitarse convenientemente con sus escenas de acción, intriga e incluso de ternura, porque además otro de los puntos álgidos del episodio es el reencuentro entre Octavia y Hope, y el regreso, aunque breve y momentáneo, de su hermano Bellamy, en una escena final que mantenía la tensión en un hilo, mientras éramos testigos de cómo los Discípulos amenazaban la vida de ambos. Las interpretaciones de los actores son absolutamente espléndidas, en especial la de Marie Avgeropoulos quien, en poco más de media hora, reproduce todos los diversos gestos y polifacéticos sentimientos propios de su personaje con la maestría que le caracteriza.
La acción comienza con la desafortunada huida de Octavia de la fortaleza espacial de Bardo justo después de que las dos, ella y Diyoza, fueran apresadas en Skyring. La joven se escabulle en un abrir y cerrar de ojos, no sin antes desafiar con la mirada a sus captores. El inicio de Welcome to Bardo contrasta enormemente con su final, porque si bien aquí vemos cómo aflora el instinto de supervivencia de la joven guerrera, su olvidado lado de Blodreina, al término contemplamos su versión más conmovedora, esa que se ha fraguado gracias al amor que le brindaron sus compañeras de reclusión. 7x05 juega con ambas dinámicas con la misma habilidad que lo hace con las fluctuaciones temporales, ya que saltamos de pasado a presente y viceversa. El episodio representa a Octavia y todo lo que la rodea, incluidos sus seres más queridos, ilustrando su evolución a lo largo de la serie a través de los reencuentros con ellos que muestran cómo éstos han influido en ella y en su personalidad.
Entretanto, en Sanctum las cosas están empeorando: Indra y los suyos le han perdonado la vida a Russell pero sus devotos exigen su liberación, presionando por medio de inmolaciones individuales, al tiempo que Sheidheda pone en marcha su remoto plan que, de momento es acorde a las pretensiones de Wonkru. Sin embargo, en un momento delicado para Murphy y Emori, que aún están recuperándose de la radiación del reactor, Trey y los feligreses los desenmascaran y ordenan prenderlos, algo que, tarde o temprano, sabíamos que ocurriría, pues ya circulaban muchas sospechas sobre su comportamiento. Sheidheda es quien, contra todo pronóstico, evita que sean ejecutados, aunque Indra, sabia y avispada como de costumbre, percibe algo extraño en Russell y es en ese instante cuando, poniéndole a prueba, entiende que se trata del Comandante Oscuro. Ella era muy pequeña cuando éste conquistó Trikru y masacró a su familia pero, aun con ansias de destruirle, prefiere esperar, sabiendo que no conviene subestimarlo, sobre todo ahora que su malsana benevolencia les puede dar más tiempo para controlar a la facción extremista.
Regresando de nuevo al pasado, descubrimos que Levitt, el científico de buenas intenciones que examina los recuerdos de Octavia y le interroga por su llegada a Skyring es, junto con Hope, la persona que más tarde le ayuda a escapar con vida y quien le tatúa el código de su espalda. Octavia perdió durante el tránsito por el puente todos sus recuerdos, ya que Hope necesitaba el yelmo para regresar y buscar a su madre. Por esa razón, Octavia no recordaba nada tras abalanzarse en los brazos de Gabriel y, posteriormente, tras inyectarle éste la toxina, ella, inconsciente, lidiaba en sueños con su alter ego Blodreina: fue un extracto de recuerdo que Levitt le arrancó en la sala M-Cap, un fragmento tan vívido que le fascinó y que le permitió comprender sus acciones en el pasado: no es una asesina, por más que ella insista en que tal es su naturaleza. Más tarde, al final de la sexta temporada, la hija de Diyoza acordó con los bardenses traer de nuevo a Tía O mediante la inserción del localizador a cambio de recuperar a su madre. Sin embargo, Anders incumplió su palabra y, en el presente, Hope, acompañada de Gabriel y Echo, se infiltra en Bardo y coopera con Levitt de nuevo por orden de Octavia para idear una forma de sacarlos a todos de allí.
Al parecer, los Discípulos no descienden de la Eligius III y mencionan algo sobre una "piedra" y el planeta Tierra, como si hubiera tenido lugar algún evento posterior al último apocalipsis que lo devastó. Están interesados particularmente en Clarke, convencidos de que es la única que puede detener la última gran guerra de la Humanidad, de ahí que Octavia y Bellamy constituyan el cebo para atraerla a ella y a sus compañeros hasta Bardo. Pero ¿qué guerra? ¿y contra quién...? ¿Por qué precisamente la elegida es Clarke Griffin...?
El final del episodio oscila entre conmovedor y trágico, ya que los hermanos Blake se ven las caras tras pasar muchos días incomunicados, y la explosión tras la que Bellamy se esfuma se convierte en otro cliffhanger idéntico al del 6x13. En este caso, es Echo la que pierde totalmente la cordura, si es que antes le quedaba algo. Hay que señalar aquí que la dinámica opuesta entre Octavia y Echo, que primero eran enemigas y después aliadas, posee el mismo epicentro: al tiempo que la sanguinaria Octavia emergida de la quinta temporada se ha ido dulcificando gracias al amor, Echo, que primero era tan cruenta como su ex-némesis, experimentó una evolución similar gracias al apoyo de Bellamy en esa misma season, cuya pérdida ahora le ha trastocado volviéndola impulsiva y descarriada, haciendo honor al ojo por ojo y diente por diente.
En el próximo capítulo, Welcome to Nakara, veremos cómo les va a Clarke, Raven, Jordan, Miller y Nyilah en el planeta glacial, y de qué manera se las apañan para sobrevivir sin recursos mientras buscan indicios de otra Piedra de Anomalía o se las ingenian para enviar un mensaje de socorro a sus compañeros.
Como viene siendo costumbre ya desde que arrancó la S7, cada capítulo pone el acento en una de sus diversas tramas y, dado que en False Gods no traspasamos el escudo protector de Sanctum, ahora le toca el turno a la Anomalía. En comparación con el lento transcurrir de los últimos acontecimientos en Alpha, pareciera ahora que la trama también acelera, y no sólo en Skyring, sino en todos los escenarios. El episodio tiene por cometido explicarnos al menos cuáles fueron algunas de las razones que llevaron a los Discípulos a secuestrar a Bellamy y al resto de los desaparecidos de Clarke, a la par que continúa con los progresos de Echo, Hope y Gabriel en el planeta-cárcel, tomando como punto de partida el final de The Garden (7x02), en el momento en que Hope se separó de su madre y de Octavia.
El esquema narrativo que lo vertebra se construye sobre una cadena de agravios que han provocado que los residentes de Bardo consideren a Clarke y a su gente como potenciales enemigos. Saben quiénes son y lo que hicieron en el pasado, y sus acciones presentes no han hecho sino delatarlos y legitimar aún más su causa bélica. En otras palabras, Clarke y sus aliados están armados, han perpetrado asesinatos y genocidios en favor de su propia supervivencia, y lo continuarán haciendo. Si algo nos ha demostrado The 100 es que la raza humana tiende a tropezar dos veces sobre la misma piedra. Algunos de nuestros héroes se han percatado de la necesidad de cambiar ese patrón, una meta que nunca llegan a alcanzar por más que le echen ganas y buena voluntad. Siempre falla algo... o alguien se equivoca... en Hespérides la chispa que detona la bomba es Echo. Su impaciencia y su terquedad le instan a rechazar la propuesta de rescate de Hope y finalmente, aunque su plan casi sale bien, se tuerce en el último segundo por una mala decisión. Un error que, en Sanctum, a Clarke, Raven, Murphy, Gaia y a los demás les puede poner en peligro.
La locura que por momentos invade a Echo recuerda a la caída de Finn en la S2, cuando, liderando la expedición que buscaba a la desaparecida Clarke, disparó sin clemencia asesinando a toda una aldea de terrestres inocentes, hecho que determinó su fatal destino. Se dice que el amor a veces mata, pero otras también es el motor de propulsión o de redención de los personajes de la serie. Echo y Hope mantienen sus diferencias pero, conforme van pasando los años en Skyring, se acercan más, hasta el punto de que ese gesto de unidad propio de los grounders entre ambas parece algo más que una simple amistad entre iguales. Y es que la amistad o, por mejor decir, la ética de la amistad, es un tema que subyace en el trasfondo del episodio. Echo y Hope se han convertido en grandes amigas, a pesar de que se conocieron de forma repentina y abrupta, casi del mismo modo en que Orlando se cruzó -afortunadamente- en sus vidas. Y, sin embargo, cuando lo políticamente correcto sería juzgar a todos los amigos por igual, independientemente de las circunstancias, sin preferir a unos sobre otros, Echo decide traicionar al que menos estima de todos ellos, sin ni siquiera parase a pensar que tampoco conoce a Hope ni a Gabriel lo suficiente como para confiar plenamente en ellos, pasando por alto que Hope utilizó esa misma amistad con ellos dos como excusa para salvar a Diyoza y a Octavia, ya que por sí sola apenas tenía posibilidades. Cuando el juego de poder es inestable, las lealtades cambian también más rápidamente.
Así las cosas, el episodio eleva las expectativas de su predecesor. Es ahora cuando podemos decir que ha arrancado de verdad la última temporada, a pesar, eso sí, de la omisión de algunas tramas que empezaban a cobrar fuerza, como era la venganza de Sheidheda y el complot para restaurarle en Sanctum, que quizás sea el escenario que Clarke y sus amigos se encuentren si averiguan antes cómo no morir congelados en el planeta Nakara, y el insuperable trío que habían formado Raven, Murphy y Emori.
RESUMEN
Las primeras trazas del 7x04 rellenan el último hueco de la vida de Hope, su adolescencia. Poco después de que Octavia y Diyoza fueran trasportadas a Bardo por los Discípulos, éstos trajeron a un nuevo prisionero, Dev, con el que la niña hizo buenas migas. Él personalmente se ocupó de entrenarla según las costumbres de su gente y juntos idearon durante diez años la estrategia para recuperar sana y salva a su familia. Sin embargo, el miedo le traicionó y Dev murió para salvarla. Gracias al traje y al casco Hope conserva aún sus recuerdos, quién es y qué va a hacer. Su única arma ahora es la paciencia porque, tarde o temprano, ellos regresarán a por el nuevo recluso. Hasta entonces, sólo pueden aguardar y prepararse. Hope, a pesar de la impaciencia de Echo y Gabriel, confía en trabar amistad poco a poco con él, para de esa manera extraerle información y conseguir lo mismo que con Dev.
Entretanto, los centinelas de Sanctum han hallado los cuerpos de algunos de los soldados derrotados en el bosque y se han percatado de la desaparición de Echo, Gabriel y Octavia, por lo que Raven y Jordan se ocupan de investigar el equipaje de uno de ellos. Es la primera vez que la mecánica se topa con armaduras de invisibilidad como esas, pero gracias a la comprobación del yelmo descubre la procedencia de los desconocidos con los que Clarke está negociando en las afueras y cómo emplean la Anomalía para teletransportarse a diferentes planetas. Mientras, Wanheda, escoltada por Gaia, Miller y Nyilah, entre otros, exige al emisario de los Discípulos la liberación de sus amigos, aunque la negociación se cierra en tablas, pues no accede a colaborar con el Pastor, su líder, quien, incomprensiblemente, sostiene que ella es la única que puede detener la última gran guerra de la humanidad.
Al mismo tiempo, en Skyring, Echo asimila de mala gana que su vida en los próximos años pasará por cultivar tomates e interpretar el papel de la psicóloga amistosa con un preso paranoico. Es sobre todo la tenacidad de Hope la que logra que los tres cumplan su objetivo: que el hombre confíe en ellos y los entrene para asaltar la fortaleza espacial de Bardo, custodiada por miles de soldados. Orlando fue un alto mando que violó uno de los mandamientos sagrados de la colonia y conoce a la perfección los compartimentos en que se divide Bardo, pero, pese a la confianza mutua, rehuye aludir de cualquier forma a sus superiores. Por lo que Echo y Gabriel han podido intuir, su cultura no es muy diferente de la de los Primes de Sanctum.
La noche que los Discípulos reclaman a Orlando desde la Anomalía, Echo, Hope y Gabriel tratan de contenerlos pero, en un momento de incertidumbre, Echo se interpone entre Hope y su asesino, terminando con su vida, lo que sin duda llena de dolor a Orlando. El plan era no matar a nadie, pero la guerrera de Azgeda sabe que no deben quedar testigos, y ayuda a Orlando, maniatado a un poste, a liberarse, aunque abandonándolo finalmente en Skyring por temor a una ulterior traición, argumentando que "es un amigo", pero "no de los suyos".
Y las cosas no mejoran en Sanctum, ya que los Discípulos han notificado a Clarke los daños provocados por sus amigos a los soldados de Bardo, que se disponían a recoger a Orlando, y han vallado el campamento de Gabriel. El hombre se suicidó tras ser víctima de su traición. Los Discípulos están a punto de hacer hincar las rodillas a Clarke pero, inesperadamente, entran en escena Jordan y Raven que, de un rápido pero desagradable tiroteo, los fulminan, suceso tras el cual se disponen a activar todos la Piedra de Anomalía, que les permitirá viajar entre planetas aleatoriamente hasta dar con Octavia, Bellamy y Echo. Sin embargo, el primer astro que eligen, Nakara, es un planeta helado y, tras de sí, el agujero de gusano se desvanece, accionado por el último de los Discípulos de la patrulla que ha salido ileso.
Ahora, Clarke, Raven, Jordan, Nyilah y Miller están atrapados, literalmente, en una indómita bola de hielo, sin provisiones y sin los medios adecuados para abrir por sí mismos el puente, mientras Hope, Echo y Gabriel abordan una colosal fortaleza sin el apoyo de Orlando y con la penitencia de haber dejado pasar la oportunidad de entablar la guerra que pondría fin a todos los conflictos de la Humanidad.
Tras un tenso inicio de temporada y unos sneak peeks promocionales que nos dejaron con la miel en los labios, The Garden abandona a Clarke y a Sanctum a para explicarnos qué le sucedió exactamente a Octavia cuando se embarcó en la Anomalía. La sorpresa es que no sabemos dónde se encuentra en el momento actual, pues aquí la serie juega con la caprichosa línea del tiempo, que fluye con distinto ritmo en cada uno de los distantes planetas que orbitan más allá de nuestro conocido Alpha. Sin embargo, el capítulo rellena una laguna bastante importante, que es la que nos legó el 6x08, cuando Octavia siguió a Diyoza al corazón del misterioso vórtice. Así, The Garden se centra exclusivamente en la storyline de Octavia, Diyoza y Hope, además de en los descubrimientos que de camino van haciendo Gabriel y Echo, quienes se habían adentrado en la misma Anomalía que Octavia con la esperanza de encontrar a Bellamy. Los acontecimientos se suceden a golpe de flashback, aunque en esta ocasión no desentonan ni quiebran la armonía general del relato, pues nos encontramos continuamente en el mismo lugar, el planeta Beta, bautizado como Skyring (Anillo del Cielo), aunque en diferentes momentos.
En este episodio destacan sobremanera la belleza de los paisajes, así como los impagables diálogos entre Octavia y Diyoza, y entre Hope y Echo. Y es que eso de "dos serpientes y un jardín", que apareció en el contexto de la S5, cuando ambas pugnaban por el último reducto habitable de la Tierra, parece cobrar sentido ahora, en el edén en el que las antaño enemigas irreconciliables se encuentran ahora. Por otro lado, no deja de ser divertida la relación que se está forjando entre Hope y Echo, porque ésta no deja de verla como la alumna obstinada y tenaz de su antigua rival, sobre todo tras espetarle ella "mi madre, mi responsabilidad". No confía en ella, pero para Hope, que tantos años ha pasado en soledad, Echo es lo más cercano a Octavia, la segunda persona a la que más quiere después de su madre. En cambio, Echo parece celosa de que Hope haya intentado apuñalarla con éxito, como si ella fuera la única persona autorizada para poner fin a la vida de Octavia.
Lo cierto es que el capítulo en sí está lleno de pequeñas reminiscencias de episodios anteriores, como la escena de Octavia cultivando el jardín, en el que aparece igual que en la S4, cuando se retiró a la granja de Illian, que fue el momento previo a la toma de otra gran decisión que tuvo consecuencias importantes en su vida: el cónclave. Del mismo modo que ese punto de inflexión precedió a la victoria y a su transformación en Blodreina, el envío de la carta que escribe a su hermano desde el exilio es, por un lado, lo que pone punto y final a su pasado oscuro y, por otro, probablemente la antesala de otra misión a cumplir. Los años que ella pasa junto con Diyoza y la pequeña Hope en Skyring (Beta), el planeta-cárcel, constituyen su propia penitencia y le sirven de expiación, para encontrar su propio camino, lo que explica su cambio posterior al final de la S6.
Esa permanente conexión entre pasado y presente es la magia que brilla en este episodio, si bien es cierto que hay, inclusive, algunas incongruencias y que no se alcanza bien a comprender por qué Octavia no envejece, o por qué no envejeció cuando volvió de la Anomalía, o por qué la presencia de un agujero negro en Skyring es la razón de que el tiempo allí fluya con tan inusitada rapidez. Quizás lo que lo explique es simplemente la medida del tiempo, y que éste en Skyring es ficticio y distorsionado.
En cualquier caso, se trata de un episodio revelación, en el que, más que acción, lo que hallamos son respuestas a determinadas preguntas, además de interesantes conversaciones entre los personajes, que crean, matizan y exploran las relaciones que se producen entre ellos, siendo la que se fragua entre Octavia y Diyoza una de las más complejas, ya que empezó en el odio y ha ido oscilando desde el compañerismo hasta el sentimiento de la unidad familiar. Cada una defiende sus propios intereses y, también aquí, como en otras ocasiones, algunas de las decisiones de Octavia vuelven a poner en peligro las vidas de aquellos a los que más quiere.
RESUMEN
Octavia entró pisando tierra firme cuando entró a la Anomalía de Sanctum, pero de pronto se vio buceando en un inmenso lago, cuya superficie reflejaba el cinturón de asteroides y polvo estelar que orlaba ese ignoto mundo deshabitado. Su alegría al notar que su brazo se ha curado le dura bien poco tras oír los desesperados gritos de alumbramiento de Diyoza, quien había tenido tiempo de establecerse y construir una pequeña cabaña. Octavia coge en brazos a la recién nacida Hope y podemos ver cómo aflora el lado tierno de la guerrera, que trata de calmarla del mismo modo que Bellamy cuando ella era un bebé.
Ninguna de las dos sabe dónde diablos se encuentran, pero Diyoza manifiesta su voluntad de quedarse allí, dado que no hay amenazas que pongan en peligro la vida de su hija. Sin embargo, Octavia siente que ha dejado a Bellamy atrás y que debe contarle lo que han averiguado sobre los Primes. Diyoza trata de disuadirle en numerosas ocasiones haciéndole ver que ahora son una familia, aunque ella lo que siente es que esa familia está incompleta y que sus otros miembros, que a tantos años luz se encuentran, están ahora en peligro. No puede quedarse de brazos cruzados y durante años entrena para aguantar la respiración lo suficiente como para alcanzar de nuevo el portal del lago, mientras enseñan a Hope a cultivar el huerto y a sobrevivir con los recursos que ofrece la naturaleza de Skyring.
Octavia es feliz, pero cree que es cada vez menos probable que vuelva a ver a su hermano. Tras seis años de reflexión y entrenamiento, decide escribirle una carta en una botella, con la esperanza de reconciliarse, de decirle que por fin ha comprendido todo lo que él ha hecho por ella desde que nació, y que eso le ha cambiado. Estar al cuidado de Hope le ha mostrado el amor y la luz que han borrado las tinieblas de su corazón. Sin embargo, un día desentierran por accidente en el huerto un extraño traje con geolocalizador que ella quiere usar para bucear a más profundidad, lo que abre una brecha entre ella y Diyoza y anuncia la repentina llegada de un grupo de extraños con órdenes de capturarlas a ambas. Octavia reacciona rápidamente y oculta a Hope al igual que Bellamy a ella en El Arca. La última vez que debió proteger a una niña, su sed de venganza le impidió hacerlo y murió, pero pese a sus esfuerzos, ninguna de ellas consigue escapar de sus captores, y Hope queda sola y a merced de los elementos.
En el presente, Hope recuerda lo sucedido y se lo explica a Echo y a Gabriel mientras investigan la cabaña en la que vivió su infancia, que ahora está ocupada por un nuevo inquilino. Al parecer, tras la desaparición de su madre y de Octavia, Hope fue auxiliada por un prisionero espacial que fue enviado a Skyring a cumplir condena, igual que el tipo psicótico al que acaban de encontrar. Gracias a las unidades mentales de Gabriel y al extraño, que rendía culto a un compañero enterrado en el jardín, descubren que los individuos a los que Hope se refiere como los Discípulos constituyen otra especie de secta derivada de los colonizadores de la Eligius III, que utilizaron los chips mentales como memorias de a bordo para recopilar información en caso de que los colonos muriesen.
También averiguan que cada uno de ellos posee un código biométrico que sirve para que otra persona sea invocada a través de la Anomalía, y qué motivó a Hope a apuñalar a Octavia. Como ya suponíamos, su intención no era matarla, sino introducir un geolocalizador para poder entregarla al líder de los Discípulos, que prometió liberar a su madre a cambio. El plan de Hope ahora es utilizar los códigos biométricos para activar la Anomalía y teletransportarse a Bardo donde, se supone, tienen a Bellamy y, quizás, también a Octavia. Pero, contra todo pronóstico, el que ella poseía se ha borrado, y para empeorar aún más las cosas, el prisionero destruye el ordenador de Gabriel y la llegada de los Discípulos para trasladarlo de nuevo a su planeta es ya inminente...