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viernes, 30 de octubre de 2020

MÁS ALLÁ DE THE 100: "SKYLINES" Y "WOODLAND", LAS NUEVAS PELÍCULAS PROTAGONIZADAS POR LINDSEY MORGAN Y RICHARD HARMON

Hoy se cumple justo un mes de la despedida de Los 100. Hace treinta días ya que dijimos adiós a Clarke, Octavia, Raven y Murphy, pero que se hayan ido sus personajes, no significa que también nos hayan abandonado sus intérpretes. ¡Nada más lejos de la realidad! Marie Avgeropoulos, Lindsey Morgan y Richard Harmon están de vuelta y vuelven a lucirse delante de las cámaras, esta vez, eso sí, bajo la piel de otros nuevos personajes. Si anteriormente habíamos hablado del papel de Marie Avgeropoulos en Jiu Jitsu como la oficial Myra, ahora toca hacer una breve referencia a Rose y a Jake, interpretados por Lindsey Morgan y Richard Harmon, que son los respectivos protagonistas de Skylines y Woodland

La saga Skyline nació en el año 2010 como una película independiente de ciencia ficción que, a pesar de sus mediocres efectos especiales, cosechó un éxito tan inesperado en taquilla que se convirtió en una trilogía. En esta última parte de la misma una patrulla viajará al planeta alienígena con la misión de erradicar un virus que podría convertir a los extraterrestres en una potencial amenaza para los últimos seres humanos del universo. Lindsey Morgan volverá a encarnar en esta tercera entrega a la capitana Rose Corley, una humana con superpoderes que se erigirá en la última esperanza de la humanidad al ser la única capaz de enfrentarse a los merodeadores. ¡Está claro que después de haber ayudado a salvar el mundo varias veces, a Raven Reyes no se le podía escapar otra para demostrarnos que sigue siendo la heroína favorita de sus fans! 

En cuanto a Woodland, todo lo que podemos decir de este thriller canadiense enmarcado en la década de los 80s es que se aleja de los estándares comerciales, encajando mejor dentro de la categoría de lo que podemos llamar cine independiente. En esta ocasión, Richard Harmon es Jake, un fotógrafo con problemas de adicción que acepta un trabajo de guardabosques en una remota isla del norte del Pacífico, donde formará equipo con un antiguo veterano, Sparky. Mientras Jake ve en su nueva ocupación un remedio para evadirse de su pasado, el proceso de revelado fotográfico le mostrará misteriosamente, a través de premoniciones, cómo será su vida en el futuro. Esta circunstancia acabará afectando negativamente a la relación existente entre Jake y su mentor. 

Aquí abajo podéis ver los tráiler de ambas películas.





REFERENCIAS:

https://www.movieinsider.com/m18539/woodland

https://www.latercera.com/mouse/los-humanos-viajan-al-mundo-de-los-extraterrestres-en-el-trailer-de-skyline-3/

https://jameshoblog.wordpress.com/2018/11/06/skyline-se-convertira-en-una-trilogia/


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domingo, 4 de octubre de 2020

REVIEW DE 7X16, "THE LAST WAR" (THE 100): UN FINAL ESPECTACULAR Y POÉTICO SOBRE EL MISTERIO DE LA EXISTENCIA HUMANA

El final de Los 100 es una moraleja sobre la amistad, el amor, el perdón, la superación y la supervivencia, una conclusión ciertamente convencional para una serie tan original y política como esta del canal The CW. Nuestros personajes rechazan la supervivencia como modo de vida y reivindican aquello por lo que siempre habían estado luchando, esos valores humanos que acaban dando sentido al paso por la vida. Nuestras vidas carecen de rumbo fijo; el destino, la parada donde nos apeamos del tren, es sólo una cuestión de hermenéutica. Así, Murphy, Raven y Jackson se desviven tratando de reanimar a Emori, que precisa de una transfusión sanguínea. Sin embargo, pese a sus desvelos, Frikdreina muere, y Murphy decide extraerle su chip para implantárselo y compartir unos últimos instantes de felicidad junto a ella en su propio espacio mental antes de que el sol del vasto desierto imaginario en que se encuentran ceda paso a la oscuridad eterna. John prefiere una muerte en el calor de la felicidad que una vida llena de dolor por su ausencia, y no es el único que piensa así, pues igualmente Octavia interviene en la batalla final para evitar que Levitt sufra más daño, con los riesgos que ello ya de por sí comportaba. 

Nuestros amigos llegan al extremo de preferir la muerte como solución a un porvenir de catástrofe tras catástrofe. Y es que, cuando se convive con la muerte, cuando sientes su aliento al acostarte, y  el filo de su guadaña sobre tu nuca al despertarte, es difícil ignorarla. Clarke, Octavia, Murphy, Raven y sus amigos han pasado años viviendo en su compañía, de tal forma que lo más doloroso para ellos no era tanto marcharse de este mundo cuanto permanecer en él observando cómo quienes les rodeaban iban sucumbiendo a cada nueva guerra. La felicidad ha sido un estado de ánimo intangible para ellos y, la libertad, un anhelo onírico en el clamor del infierno. 

La narrativa de Clarke funciona de otra manera, convirtiendo a la heroína por antonomasia de Los 100 es una asesina falta de escrúpulos. Ella, escoltada por Octavia y Levitt, también ha tomado una determinación: la venganza. A su paso por la fortaleza, arremete sin piedad contra todos los Discípulos que osan interponerse entre ella y Cadogan, y cuando finalmente le da alcance y se introduce en el destello de la Piedra, aprieta el gatillo hasta quedarse sin munición, de tal forma que ella se convierte en la elegida para superar la Prueba de los Seres de Luz, fracasando antes incluso de comenzar porque es la primera de entre todas las razas que limita el derecho de un individuo a representar a su especie.

En este punto de la trama hay que subrayar varias cosas: la primera, el regreso de dos personajes muy queridos de la serie, como son Lexa y Abby (Alycia Debnam-Carey y Paige Turco, respectivamente) -que en realidad no son ellas sino los Jueces de Luz de la Última Prueba- cuando se rumoreó su posible cameo hace ya meses para algún episodio en concreto, y las reminiscencias de las que se ha nutrido este impactante episodio. 

La conversación que entablan los seres de Luz, Clarke y Raven es idéntica al encuentro que se produce entre una representante de la humanidad y unos extraterrestres en la película Contact, en la que la investigadora interpretada por Jodie Foster dialoga con un alienígena que adopta la forma de su padre muerto, un científico consagrado a estudiar las señales procedentes del espacio exterior en busca de indicios de vida inteligente. En la película en cuestión, la protagonista capta un extraño código que resultan ser los planos de construcción de un gigantesco artefacto con una esfera central en la que debe introducirse una persona. Cuando el experimento se ejecuta al final del largometraje, contacta con esa raza superior que, lamentablemente, no les desvela ni su ubicación ni su origen. No consideran que la raza humana esté actualmente preparada para establecer contacto con otras civilizaciones, pero el extraño ente le transmite ciertas esperanzas, en el sentido de que hoy han dado un paso importante, y algún día darán otro en la buena dirección. 

El experimento en sí puede considerarse un fracaso y se repite la misma situación que con Clarke, cuya rapidez como pistolera sólo es equiparable a la del personaje de Dolores Abernathy en la tercera temporada de Westworld. The 100 no duda a la hora de utilizar como plantilla otros elementos exitosos de la sci-fi pero eso no resta originalidad a la propuesta de cierre de esta gran aventura, brillantemente interpretada y perfectamente musicalizada para convertir un simple episodio en una producción digna de una sala de cine 3D si le sumamos los cuarenta minutos del episodio anterior, que funcionan como una primera parte. 

Aparte de la impecable factura técnica, otro punto a favor es la distribución equitativa del metraje entre los personajes principales, de forma que todos ellos tienen su momento, un detalle que se ha echado bastante en falta al comienzo de la temporada.  Raven regresa a Sanctum y después a la Tierra para trazar un plan junto con Jordan, Indra, Echo, Miller y Hope. Una distracción para impedir el desarrollo de la guerra entre el ejército liderado por Sheidheda y las tropas bardonianas gracias al apoyo de Nikki y los últimos prisioneros de Eligius. 

En ese preciso instante, Octavia y Levitt comparten un momento de intimidad, hasta que son sorprendidos por Echo y Raven, que les informan del plan que llevarán a cabo. La científica se dirige poco después a la sala de la Piedra a comprobar cómo le ha ido a Clarke y, tras percatarse de las malas noticias, decide adentrarse ella misma para convencer a los Seres de Luz, que en su caso adoptan la forma de Abby. Desde esa dimensión alternativa, observan cómo se desarrolla todo en el campo de batalla: Sheidheda ha abierto fuego y prepara a Sangedakru para el ataque, ocasionando un fuego cruzado que no estaba previsto y que impulsa a Levitt a detenerlo ante la atónita mirada de Octavia, que luce ahora sus antiguas pinturas de guerra del cónclave como Skairipa. Levitt y Echo resultan gravemente heridos, Sheidheda explota en una nube de sangre negra por un cañonazo de Indra y mientras Hope y Jordan mantienen a las dos víctimas con vida, Octavia vive su momento de gloria y detiene la batalla gracias a un discurso de unidad en el que anima a todos a deponer las armas, a abrazarse como un único clan, el clan de la raza humana. 

De esta forma, Octavia y Raven se erigen como verdaderas heroínas de Los 100 en contraposición a Clarke que, tras comprobar cómo todo su pueblo trasciende y se transforma en energía lumínica, debe aceptar la idea de pasar el resto de su existencia sola como la única humana del universo, pagando así con el precio de su soledad las atrocidades que ha cometido en nombre de su gente y de su amor egoísta, junto a la perra Picasso. Y este final, que podría haber constituido la penitencia de Wanheda -no olvidemos que por algo Clarke es la  Comandante de la Muerte-, y que habría deshecho en lágrimas a los seguidores de su intérprete, Eliza Taylor, da un giro inesperado cuando la Juez Lexa aparece de nuevo para comunicarle que no está sola y que jamás se habría figurado lo interesante que puede llegar a ser la raza humana, la única que se niega por unanimidad a trascender. Aquí llega el plot twist. Clarke escucha unas voces que le resultan familiares a orillas del lago: allí están todos, Octavia, Levitt, Murphy, Raven, Echo, Jordan, Hope, Jackson, Miller, Indra, Emori, Gaia y Nyilah, reunidos en torno a una hoguera, asando salmones. Ninguno de ellos deseaba permanecer en ese nuevo universo infinito y abandonar a Clarke, de modo que el precio por su amor y su amistad será la no descendencia. No podrán tener hijos pero, a cambio, sí podrán disfrutar de la paz sin precedentes y de la vida idílica con que todos ellos alguna vez habían soñado.

El episodio está dotado de una gran belleza, tanto en su cinematografía como en las ambientaciones, con juegos de luz y color realmente memorables y acordes a las escenas en que se circunscriben, otorgando a todos los personajes momentos emblemáticos, algunos cargados de nostalgia. La banda sonora está bien posicionada y cumple con su objetivo. Cada uno de los protagonistas ha tenido su momento en el episodio.

Murphy y Emori han compartido una preciosa escena romántica; Jackson y Miller se han abrazado; Raven ha perseverado con los Seres de Luz igual que lo hizo con ALIE y su tenacidad ha sido clave en la salvación de la raza humana; el descubrimiento de Jordan era acertado, y se trataba de una prueba, no una guerra; Octavia ha sido quizás el personaje más destacado del episodio, junto a Raven, porque se ha convertido de nuevo en la heroína de la serie. Clarke curiosamente ha hecho lo que mejor sabía hacer: sacrificarse por los suyos a costa de su felicidad. Los personajes han estado, una vez más, a la altura de las circunstancias, y debemos enorgullecernos por ello.En ese sentido, se aprecia una cierta coherencia general. El guión de este episodio es el más coherente con las tramas de sus protagonistas, tras los vaivenes que habían experimentado los cinco episodios anteriores. 

Como aspectos negativos, señalar que la trascendencia mantiene escasa relación con el resto de la serie y que ha sido un elemento metido con calzador, ya que la serie en momento alguno ha derivado hacia hacia connotaciones espirituales o metafísicas. La conclusión de torna por este motivo un tanto inverosímil.

La ideología de los seres de Luz no está exenta de errores, pues se dedican a aniquilar especies enteras que no están a la altura de sus ideales, como expone Clarke, lo cual es a su vez un crimen como los que ella ha perpetrado. Aunque se desconoce por qué lo hacen, una respuesta a ello sería el hecho de considerarlos peligrosos para otras civilizaciones que están aún por trascender.  

 Se ha echado de menos igualmente más metraje para desarrollar un poco más algunas escenas que los escritores han obviado, como Raven convenciendo a los prisioneros de Eligius que se unan a ellos; el mundo que habitan los trascendidos, Octavia y compañía en ese universo cambiando de idea para volver con Clarke o el reencuentro entre todos ellos en el lago, con algunas palabras de despedida. De ahí que se agradezca el contenido BTS adicional que los actores han divulgado estos días.

Se trata de un final bastante cerrado, de carácter reflexivo y filosófico. Es poético y, sobre todo, metafísico. Posee múltiples lecturas y abre el pensamiento a distintas interpretaciones.  Además podemos extraer muchas lecciones de él, de la serie en su conjunto, especialmente en el contexto de apocalipsis vírico que estamos viviendo este año -salud versus libertad/derechos fundamentales, el bienestar individual supeditado al de la sociedad, la ciencia frente a las creencias, la supervivencia del ser humano con las menores pérdidas posibles, sacrificios individuales... ¿no nos suena de algo? ¿dónde habremos visto eso antes?-. Lo bueno de este cierre es que ha permitido a los guionistas cerrar todas las tramas de forma absolutamente resolutiva, porque sería complicado realizar una secuela. En cualquier caso, es algo que nunca se sabe, ya que series de éxito como Prison Break o Vis á Vis han sido reflotadas tras ser dadas por finalizadas oficialmente, con varios años de diferencia entre sus últimas temporadas y sus tandas de episodios de continuación, en algunos casos debido a que las cadenas responsables de su producción no alcanzaban cuotas de audiencia rentables mediante sus propuestas actuales. Siempre hay hueco para la esperanza. 

Es un final que funciona bien dentro de la temporada, pero como parte negativa hay que subrayar el hecho de que no encaja demasiado bien con el espíritu de la serie. ¿Por qué? Porque la serie ha sido sobre todo de supervivencia, de luchar por ganarse el sustento y el derecho a la vida. Durante toda ella hemos visto a grupos de supervivientes lidiar entre sí por sus ideas, sin darse cuenta de que lo que nos hermana es mucho más que lo que nos separa: somos una única especie, con el inconveniente de llevar escrito en nuestro ADN la violencia y el egoísmo, pero, al mismo tiempo, con la ventaja que suponen la autoconsciencia (nos damos cuenta de que nos damos cuenta) y el pensamiento racional, que nos permiten analizar situaciones y extraer conclusiones, con muchos fines, siendo uno de ellos el progreso, e incluso el enriquecimiento personal.

Bajo todo esto subyacen dos ideas: la del progreso material y la del espiritual, o metafísico. En este caso, lo uno no lleva necesariamente a lo otro, pero sí que se intuye una especie de conexión, siendo superior el enriquecimiento del alma y no tanto la glorificación del cuerpo, una idea que ya estaba presente entre algunas corrientes de pensamiento grecorromanas de la Antigüedad. Nuestros héroes han transitado precisamente por todo ese camino lleno de escombros que es la senda de la superación individual, de la inmanencia a la trascendencia, equivocándose y cometiendo para ello muchos errores. Todo ello les ha ocasionado un dolor indescriptible, pero también, gracias a ello, a que han tropezado tantas veces sobre la misma piedra, no sólo han crecido como personas y han madurado biológicamente, sino que ese viaje les ha enseñado qué es lo verdaderamente importante.

La supervivencia no es lo único que importa, y aquí la serie ha homenajeado a dos personajes muy queridos que, por desgracia, no pudieron trascender: Jasper y Gabriel. Jasper, el mejor amigo de Monty, que murió durante el segundo Praimfaya -temporada 4- no quería unirse a sus compañeros y continuar viviendo una existencia salpicada de enfrentamientos y muerte. El amor es el sentimiento más poderoso en el ser humano, y el que lo motiva a cometer desde los actos más puros a los más atroces. Clarke es un buen ejemplo, ya que su amor por quienes le importan le ha hecho responsabilizarse de las decisiones de otras personas, lo que convierte ese amor en egoísmo. En cuanto a Jasper, él ya lo había perdido a causa del genocidio de Monte Weather por Clarke, que se llevó la vida de su amada Maya. La vida se convierte así en el concepto más trascendente de la serie, opuesto a la vaga supervivencia, propia del tribalismo primitivo y de especies animales no racionales. 

Pero ¿cómo es posible vivir en armonía si constantemente luchamos entre nosotros por imponer nuestro ego frente a los demás, si como seres sociales que somos, nuestras diferencias nos impiden vivir en sociedad de acuerdo a nuestra naturaleza? ¿qué ocurre cuando nuestro mayor enemigo somos nosotros mismos? Ya lo decía Hobbes, "el hombre es un lobo para el hombre". Por eso Jasper prefería la muerte a la supervivencia, porque sabía que, por mucho que sus amigos pensasen que algún día las luchas terminarían, él estaba convencido de que no, de que lo que ha pasado, está condenado a ocurrir, infinitas veces hasta que por autoconsciencia alguien active la palanca para detenerlo. En este punto, Los 100 recuerda un poco a otra serie de éxito de Netflix, Dark, que trata sobre los viajes en el tiempo y la necesidad de unos determinados personajes de cambiar ciertos acontecimientos que han sido a la vez causa y consecuencia, que se repiten sin fin, en un bucle eterno, en seno de un relato en el que nadie es dueño de su propio destino. La diferencia es que al menos Los 100 tenían en sus manos el futuro de la Humanidad y sí podían alterar el flujo de su devenir. 

Los 100 le ha dado la razón a Jasper, y también a Gabriel, porque éste último valoraba la muerte como un fenómeno que nos hace disfrutar de la vida, que le otorga un significado a nuestra existencia, y si Octavia, Raven, Murphy y compañía no han deseado trascender es precisamente por esa razón, además de porque sabían que Clarke no merecía esa soledad después de haberse sacrificado por ellos tantas veces. Al final, sus amigos le devuelven el favor, a costa de su esfuerzo, por supuesto. Y no sólo Jasper: muchos otros personajes también albergaron esperanzas de que la raza humana cambiara, como Monty y Harper, que localizaron un nuevo planeta donde poder empezar desde cero, "doing better". También Bellamy, que creía en el amor y en la armonía social, y que falleció a causa del partidismo político y la lucha entre ideologías opuestas. La serie ha terminado concediéndoles la razón y nuestros protagonistas se han rendido ante la evidencia. Como reconoció Octavia, "Bellamy tenía razón". 

Aunque al episodio le han faltado minutos y escenas para explicar lo sucedido, si algo nos ha aclarado es que quienes trascienden pasan a otro plano de existencia, un plano no material, donde no hay muerte, necesidad, dolor... los beneficiados se transforman en energía -la energía ni se crea ni se destruye, sólo se transforma- y sus conciencias se convierten en un ente infinito. La tecnología de las Piedras comparte similitudes con la Ciudad de Luz creada por ALIE. Las Piedras no constituyen sólo portales físicos entre planetas, sino también umbrales de acceso a universos alternativos que no se rigen por las leyes de la física. Espacios infinitos donde las conciencias viven en paz y armonía para siempre, sin dolor ni sufrimiento. 

Nuestra idea más aproximada a estos seres es la de un dios. Sí, se convierten en dioses, y toda esta metafísica constituye además un paralelo metafórico de ALIE y la Ciudad de Luz -Dios nos creó a su imagen y semejanza y la civilización que construyó las Piedras, tecnológicamente superior a la humana, es la que nosotros en Los 100 hemos imitado: la Ciudad de Luz cumple la misma función que las Piedras, a.k.a. Esferas Espaciales (porque crean un espacio o abren la puerta a otra dimensión). Usualmente servían para viajar entre planetas, pero también crean una especie de realidad virtual que mantiene a salvo las conciencias de los individuos)- . 

Vivir para siempre es tentador, pero ¿qué sentido tiene esto si ya no hay metas? Como comenté hace días, si alcanzamos un último peldaño evolutivo, nuestra forma de vida dejaría de tener significado... nadaríamos en un vacío, un vacío que, paradójicamente, es preferible para la mayoría de las especies que los Seres de Luz han conocido, incluso para buena parte de los últimos humanos, pero no satisface a todo el mundo. ¿Acaso una existencia así no nos expondría al conformismo y nos cosificaría más de los que nos idealizaría? ¿no supondría más un retroceso que un paso hacia adelante? ¿acaso la búsqueda del significado de nuestra existencia no es el más grande misterio del universo y su senda el más bello de los paisajes que el ser humano pueda contemplar? Me reafirmo en mis pensamientos cuando sostengo que lo importante de esta serie no es su final, sino el camino que hemos recorrido hasta llegar aquí. 

La perfección en sí misma es tan imperfecta como la de las mentes que han concebido tal idea. Los 100 es un reflejo de la condición humana, del propio espíritu de la humanidad, de cómo somos en realidad, y eso incluye también a los fans de esta serie, muchos de ellos tan devotos como para discutir entre sí por quiénes son los mejores del personajes del elenco o las mejores parejas/relaciones sentimentales (ships), y ello, pese a que los actores han insistido en alguna ocasión en que la serie no está orientada hacia esos temas. El amor puede manifestarse bajo muchos rostros, pero si algo nos enseña este último episodio es que no se puede jugar a ser dios sin serlo ni decidir el destino de otras personas en su lugar en nombre del amor que se les profesa, porque eso no es amor, es narcisismo, amor por uno mismo. 

¿Quién eres tú, pecador, para juzgar a otro pecador? En estas diez líneas podríamos resumir el principal dilema al que se ha enfrentado el personaje de Clarke Griffin, el motivo por el que fracasa en la prueba antes siquiera de empezarla.  No actúa por amor, sino por venganza, y la venganza y el odio solo engendran más venganza, más odio y más violencia, en una cadena de espiral infinita. Mata a Cadogan como castigo por sus crímenes, especialmente por haber dejado a Madi inválida para siempre. El amor no justifica arrebatar vidas sin derecho, sobre todo cuando no se es quien las ha dado, porque ninguna vida es más valiosa que otra. Todos somos iguales. Todos somos humanos. Clarke ha cometido genocidios en nombre del amor y de la amistad en múltiples circunstancias a lo largo de la serie, puesto que se consideraba la líder, con derecho a sacrificarse y a decidir en lugar de otros lo que creía que era mejor, pero la lección por aprender es que no se puede privar del libre albedrío a una raza que debe elegir lo que quiere, cuyo mayor privilegio como especie, cuyo rasgo más distintivo es ése: la autoconsciencia y la capacidad para elegir, que nos diferencia de otras criaturas, que a diferencia de nosotros actúan según su instinto. Por eso la trascendencia es, además de recompensa, elección.  

Clarke se ha convertido con el transcurso de la serie en una heroína y en una villana al mismo tiempo, impulsada entre otras cosas por su sentido de la responsabilidad, pero ¿qué diferencia a un héroe de un malhechor? No habría una única respuesta a tal pregunta, y si la hubiera diría que todo depende de la perspectiva del sujeto que se la formule. Un héroe puede salvar a otros al precio de querer cortar muchas vidas, y lo convertiría en un villano que sólo lucha por su bando, que no busca el bien común, para otros. Pero así es el ser humano, que siempre vive desde dentro hacia afuera y para quien el ego siempre acaba anteponiéndose al bienestar de sus semejantes. El cerebro lo cataloga como "el otro" y se atribuye para sí lo bueno, mientras que lo malo lo achaca al resto. Y al final, como vemos, Clarke no es mejor persona que Cadogan, y todo se reduce a una cuestión de perspectiva. 

Frente a Clarke, tendríamos a Octavia, que al contrario que ella, es una persona que ha intentado a lo largo de su vida entender las relaciones humanas siempre desde ángulos distantes, puesto que nunca supo quién era realmente. Clarke creía saberlo, ser consciente, pero siempre se obcecó con luchar exclusivamente para perpetuar el bienestar de su gente, sólo su familia y sus amigos, considerando que los Skaikru de El Arca eran una suerte de pueblo elegido, igual que los judíos. Ésa es quizá la consecuencia más desastrosa que acarrea atribuirse una cierta identidad especial, pensar que se es diferente del resto de quienes nos rodean. Clarke nunca se preguntó quién era ni quién quería ser, porque estaba convencida de saber la respuesta a esa pregunta, y hete aquí que se encontró con Bill Cadogan, otro hipotético -e hipócrita- mesías de la raza humana. Y es que, como afirmaba Marcus Kane, "siempre hay otra opción", pero la más difícil. Y buscar el entendimiento y la tolerancia no se cuentan precisamente entre las virtudes de liderazgo de Clarke. En cambio, sí las hallamos en Octavia, e incluso en Raven, en Murphy... en todos ellos, aunque en cada uno a su debido tiempo. Por eso ellos trascienden y Clarke no. 

Ninguno de nosotros sabemos quiénes somos realmente ni qué papel jugamos en este colosal tablero de ajedrez que es la existencia humana. Los 100 sondea en esta mística apoteosis el misterio de la vida. Tendemos a pensar que hay un destino y que otros seres superiores guían nuestras decisiones, pero no hay otro hilo de porvenir más que el que nosotros mismos tejemos con nuestras manos, porque si fuéramos los avatares de un videojuego, lo cierto es que su creador sería el peor arquitecto posible de historias, de historias sin sentido, más bien. Es decisión nuestra elegir quiénes queremos ser y que ello otorgue un significado a nuestro paso por esta dimensión, que sólo es una de los muchos planos dimensionales del universo -o multiverso, quién sabe- que conocemos. En ese viaje, lo importante, al fin y al cabo, no es dónde ni es cuándo terminará -"it doesn't end here", "no acaba aquí", lema oficial de la temporada 7-, sino qué hemos aprendido y cómo utilizamos ese saber para beneficio de todos, porque es inútil conferirse privilegios. No es más sabio el que más sabe, sino el que más ignora. Y ése es el primer paso para comenzar con buen pie esta travesía. Nadie nos elige. Elegimos nosotros. Que nadie te prive de elegir tu camino. Que nadie elija por ti en aras de un ideal superior. 

La serie cierra un círculo cuasi perfecto cuando dignifica y amplifica metafísicamente la frase que nuestros amigos recitan a quienes mueren, y que alcanza su máxima expresión cuando Clarke se reúne con Octavia, Levitt, Raven, Murphy, Jackson y los demás en la ribera del lago, en la Tierra, como los últimos supervivientes de una raza que, gracias a ellos, ha trascendido a un plano superior. A excepción de Clarke, nuestros amigos han superado la última prueba y son dignos de decidir cómo quieren vivir sus últimos días. Han preferido el amor y la paz a cualquier forma de trascendencia. Ya no habrá más muertes, ni más conflictos, porque "el dolor no se elimina, se supera", y eso también nos hace humanos. Como contrapartida, el Ser de Luz que adopta la forma de Lexa sentencia que ya no habrá descendencia, por lo tanto, no tendrán hijos, envejeciendo y muriendo, sin trascender después, lo que se antoja como una suerte de condena para los últimos delincuentes de El Arca. Han sobrevivido, y gracias a eso, ahora pueden empezar a vivir. Ya han cruzado a la otra orilla, y ¡quién sabe si una vida de sacrificio persiguiendo metas a veces inalcanzables no es mejor que una vida infinita sin propósitos ni rumbo fijo! 

Por todas estas razones, y a pesar de las pésimas críticas al capítulo, considero que el final de Los 100 está en las antípodas de la absurda conclusión que arruinó la esencia de Game of Thrones en su día. Es inoportuno comparar ambos cuando Game of Thrones únicamente dignificó a uno de sus personajes más castigados por los devaneos políticos en torno al Trono de Hierro, Sansa Stark, nublando el corazón de Daennerys, la madre de dragones, hasta el punto de convertirla en la villana de los últimos episodios, sin medias tintas, olvidándose del viaje de Jon Nieve y de otro gran personaje de la serie, Tyrion Lannister. Pero si hay una gota que colmó el vaso de esta mítica serie fantástica fue sin duda la destrucción de aquello por lo que todos los personajes habían pugnado desde el comienzo, el trono de Poniente, algo que terminó quebrando todo el significado que pudo haber adquirido el periplo emprendido por sus protagonistas. Al menos, The 100, aunque se haya precipitado en la última mitad de la temporada, no ha acabado con el planeta Tierra convertido nuevamente en una bola radiactiva. Obviamente, no es el mejor final para la serie. De hecho, no lo sería, por mejor decir, en circunstancias normales, pero el descanso de Bob Morley obligó a reestructurar el guión al completo. Por lo tanto, podemos decir que este cierre tan épico sí que ha sido el mejor dada la situación que se ha dado. 

Los últimos de los 100 han dejado atrás la supervivencia y los enfrentamientos, guiados por el amor y la paz, hasta regresar a su cuna ancestral, la Tierra, hogar de sus sueños y de la nueva vida que anhelaban empezar cuando se embarcaron por primera vez en este viaje con la misión de recolonizar el planeta. 

En paz, abandona esta orilla; que el amor te guíe a la próxima; que la calma ampare tus viajes, hasta tu travesía final a la tierra. Que volvamos a vernos (May We Meet Again)


OST del episodio:

"The One I love" (Scala & Kolacny Brothers, cover version):

https://www.youtube.com/watch?v=h0_d8_WSiR8&list=RDc-hYQ16jURg&index=2

"The One I love" (Original, R.E.M.): 

https://www.youtube.com/watch?v=j7oQEPfe-O8

"Bad" (U2):

https://www.youtube.com/watch?v=c-hYQ16jURg&list=RDc-hYQ16jURg&index=1

"We're Going Home" (VANCE JOY):

https://www.youtube.com/watch?v=9SDuXum_PMA


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Philosophic Dragon



lunes, 28 de septiembre de 2020

PREDICCIONES Y TEORÍAS DEL EPISODIO FINAL DE LOS 100: ¿CLARKE FRACASA EN LA PRUEBA DE LA PIEDRA?


Ya sólo faltan tres días -cuatro, para el estreno en subtitulado- para el episodio final de Los 100 y parece que esta semana Farfarawaysite no difundirá ninguna preview photo, por lo que vamos a tener que conformarnos con las que nos ofrecen los dos últimos tráilers. Y hay que decir que el capítulo en cuestión pinta bastante bien; es más, vista la preview, todo apunta a un final verdaderamente impactante. La temporada como tal en IMDB posee una media de 8 sobre 10 en IMDB y hay que reconocer que en su conjunto no ha sido tan buena como otras, ya que se ha visto lastrada por un desarrollo irregular de las tramas y un guión ligeramente forzado en los últimos capítulos, amén de otros plot twist mal recibidos tanto por los fans como la crítica, que han sido decisivos para las cifras de audiencia. Pero si por algo destaca esta serie es por su originalidad y por la ambición de sus creadores, que nos quieren que nos despidamos sin una última batalla a gran escala. "The Last War" va a ser sobre todo un episodio bélico y de acción ininterrumpida de cuarenta minutos, aunque se añadirá uno adicionalmente por motivos que desconocemos. Se rumorea que se trata de un anuncio especial, tal vez relacionado con la precuela o con una despedida de agradecimiento de todo el casting diciendo "may we meet again" ("que volvamos a vernos"). Por el momento sólo podemos esperar. 

Volviendo de nuevo a lo que nos ocupa, vamos a comentar un poco qué podemos deducir de todas esas imágenes que nos han brindado los tráilers. En general, observamos que existen fundamentalmente tres localizaciones: Bardo, la Tierra y Sanctum, entre las que se van a repartir nuestros personajes para tratar de poner fin a las pretensiones de Cadogan. Tenemos, por un lado, a Hope, Jordan, Indra y los que se quedaron atrapados en el búnker de Pólis, por otro a Clarke y Octavia, que continúan con su persecución en Bardo, y finalmente el grupo de Murphy, Emori y Jackson en el laboratorio de Sanctum. A algunos de ellos primero se los ve en la Tierra y más tarde en Bardo, a pie de batalla, por lo que probablemente las escenas de combate mostradas en el adelanto pertenezcan ya a la segunda mitad del capítulo, lo que nos hace pensar que nuestros amigos coincidirán casi todos en el invernadero bardoniano, que es el enclave bélico donde Sheidheda va a luchar contra los soldados de El Pastor. No es difícil imaginar la importancia que tendrán Raven y Murphy, ya que sabemos que aunque primero estarán muy ocupados tratando de reanimar a Emori en Sanctum -quizás muera, ya que vemos cómo Murphy pierde los nervios-, después van a regresar para ayudar a los que se habían quedado varados en la Tierra, porque sólo ellos conocen la ubicación de la Piedra, que puede encontrarse en cualquiera de las diversas plantas de que consta el búnker. 

Gracias a ellos, sus compañeros retornarán a Sanctum y a Bardo para luchar. Echo parece haber salido ilesa de la avalancha -veremos si Niylah ha corrido también esa misma suerte- y se infiltrará entre las tropas enemigas con uno de los uniformes bardonianos. Los prisioneros de Eligius van a colaborar igualmente, tanto del lado de Sheidheda como del de nuestros héroes. Al menos, parece que de momento Nikki dejará de lado su rencor hacia Raven. Y Sheidheda regresará de forma un tanto inesperada con lo que suponemos que será el ejército sorpresa de Wonkru, aunque más como movimiento de distracción que otra cosa, porque mientras tanto Octavia y Clarke irán tras la pista de Cadogan, dirigiéndose a la sala de la Piedra, donde se toparán con la misteriosa luz blanca. Entonces Clarke se ofrecerá para realizar la prueba y Octavia se preparará junto con Levitt y Echo para la guerra. 

Es un misterio la identidad del interlocutor con el que se entrevista Clarke en el espacio purpúreo, al que confiesa que todas sus acciones y errores han estado guiadas por el amor hacia su gente, razón por la que no sería de extrañar que, o bien seamos testigos de la aparición de uno de esos seres de luz, o de algún personaje muerto como apariencia adoptada por uno de éstos, de los que crearon las Piedras, al estilo de lo que sucedió en la película "Contact". Sin embargo, si la prueba consiste en una especie de confesión alucinógena, también parece evidente que Clarke no la va a superar cuando regresa a M-Cap y abraza a Madi, diciéndole que le ha fallado a ella y a todos. ¡Ojo con esta escena! Porque nadie nos garantiza que la prueba no sea la batalla final, y que todo lo que observamos en el campo de batalla no sea una visión de lo que podría suceder. Ni siquiera podemos estar seguros de que la imagen de El Arca que aparece en el tráiler no constituya una especie de viaje en el tiempo o de reinicio, o que ahí radique el último desafío de Clarke, con un último botón o palanca que accionar, de forma similar al episodio 3x16 "La Instanciación Perversa". Y es que, o tenemos algo del tipo "Ciudad de Luz", o bien, si Becca pudo viajar al futuro y asistir en primera persona a la aniquilación de la raza humana,  Clarke viaje en el tiempo pero hacia atrás... ¿y si la prueba fuera la serie al completo y Clarke se despertase en el Arca como si todo lo vivido sólo fuera una pesadilla o incluso una simulación virtual? ¿o una simulación como las que enfrentaron Octavia, Echo, Hope y Diyoza en el episodio 9? Un giro de este calibre nos haría ver la serie con otros ojos, justo como advirtió el productor, Jason Rothenberg. No podemos descartar nada. 

En lo que respecta a las muertes, si se demostrase que todo es una simulación, en realidad no habría muerto nadie, pero vamos a dar por hecho que es real. En ese caso, mejor que no nos hagamos ilusiones con Emori, porque el rostro de dolor de Murphy sugiere que ni él ni Jackson podrán reanimarla, por mucho que lo intenten. Recordemos que al final del capítulo anterior, Emori perdió el conocimiento y Jackson empezó a practicarle una RCP manual continuada como último recurso hasta llegar a Sanctum. A medida que transcurren los minutos, cada vez es menos probable que ella resucite y su muerte puede constituir un auténtico dilema para John, ya que deberán concentrarse en ayudar a los que todavía están vivos y les necesitan. A Madi podemos darla ya por perdida, a no ser que pudieran operarla como a los Primes, traspasar su conciencia a un mind-drive y revivirla en otro cuerpo.

Por otro lado, también hemos visto a Levitt malherido en mitad de un fuego cruzado. En ese instante, Octavia se percata de que su amigo está en apuros y acude a socorrerlo, al tiempo que Echo trata de llegar hasta ellos dos, recibiendo un disparo, escena que Hope observa atónita desde su trinchera. Echo puede ser otra de las víctimas mortales de este conflicto. Levitt, en cambio, quizás no muera, ya que habría sido un spóiler directo por parte de la cadena. A quien parece que le irá bien es a Sheidheda, aunque no podemos descartar que muera a última hora y que el golpe de gracia de la espada de Octavia no dé contra su pecho. Incluso puede que finalmente sea ella quien asesine a Cadogan... ¡en definitiva, no lo sabemos! Sólo podemos esperar y, de paso, tener presente que, como siempre en Los 100, hay que estar preparado para las sorpresas. 

El último episodio se estrena el miércoles en The CW vía streaming entre las 19:00 y las 20:00 en Estados Unidos (2:00 AM, hora española), y el jueves, día siguiente, en VOSE. Syfy está previsto que lo emita en castellano el lunes 12 de octubre a las 22:00 h.


Puedes ver todas las imágenes del 7x16 en HD pinchando en este enlace

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Philosophic Dragon



sábado, 12 de septiembre de 2020

REVIEW DE "BLOOD GIANT" (7X13, THE 100): LA TRAICIÓN DE CLARKE


Los 100 han regresado con más fuerza -y controversia- que nunca y tanto guionistas como productor -Jason Rothenberg- han aclarado que no se van a cortar ni un ápice a la hora de poner punto y final al recorrido de nuestros protagonistas, al precio que que sea y cualesquiera que sean las consecuencias. Este episodio, titulado "Blood Giant" o "Gigante de Sangre" no debe su nombre al azar: en él hay sangre, muertes y un personaje clave, un "gigante" -además del propio sol rojo-heroico en sus comienzos, directamente implicado en ellas: Clarke Griffin, que en esta ocasión sí ha hecho honor a su sobrenombre de Wanheda. Pero si el episodio ha sido impactante, no es sólo a causa de su final o de la acuciante tensión que se palpaba en la piel de los protagonistas, sino también por la ansiada convergencia de las tramas de Sanctum y Bardo, que finalmente ha tenido lugar.


La acción se precipita en los primeros instantes de metraje, con el enfrentamiento cara a cara entre Sheidheda  y Cadogan, escena bien ejecutada pero que podría haber sido llevada a cabo de un modo menos apresurado, ya que en esos breves instantes le sería imposible a nadie saber si quien tiene ante sí es amigo o enemigo. Por otro lado, Clarke y Raven que, tras el fulgor de los láseres acuden raudas a socorrer a Murphy, apenas mantienen conversación entre sí, y el estupor de Emori y su amante ante el malogrado Discípulo Blake se salda con un par de abrazos y aclamaciones toda vez que ya se han reunido.


 En esta primera parte se echa de menos más diálogo, un espacio para que los principales protagonistas de Los 100 den cuenta de los sucedido, ya que sus respectivas obligaciones les han forzado a seguir caminos diferentes esta temporada. En lugar de eso, Raven, Murphy y Emori parecen limitarse a mirar de reojo, entre fascinación, duda y extrañeza,  al que hasta hace bien poco consideraban su amigo, creyendo, como ya es costumbre, que su posicionamiento con el enemigo es temporal y que forma parte de una estrategia más amplia para acabar con la amenaza bardoniana. La escena más conmovedora es sin duda la de Murphy y Raven, aunque parece inverosímil que  ambos puedan haber asimilado tan rápido  todo lo que ha ocurrido mientras Clarke y los demás estaban detenidos en Bardo. The 100 ha pisado el acelerador, sí, pero ¡¿en qué momento?! Da la impresión de que hay demasiadas cosas que contar todavía...


La reacción de Indra tampoco es la más adecuada en este contexto, pues sus pensamientos se hunden más en la venganza contra Sheidheda que en la preocupación por el paradero de su hija Gaia, ahora que sabe que no está con el grupo de Clarke. Bien es cierto que el vínculo parental entre Indra y Gaia no es tan profundo como el que existía entre la misma guerrera y su aprendiz Octavia, mucho más extensamente desarrollado durante el transcurso de la serie, pero ya quedó suficientemente demostrado en "Damocles (I)" (5x12) que ella jamás abandonaría a Gaia a su suerte. 


Esto no significa que las relaciones entre los personajes y sus sentimientos pasen desapercibidos en el capítulo, puesto que siguen pesando a la hora de tomar decisiones. "Blood Giant" no representa únicamente un conflicto cultural o contra la impenitente naturaleza cósmica del planeta Alpha -y su toxina de la locura-, sino también una perenne lucha entre nuestros héroes y sus demonios internos, que tiene su máxima expresión en Gabriel. Las inermes tropas bardonianas deben lidiar con el alma que cada uno de sus soldados creía ya sepultada en lo más profundo de sus yermos corazones y Gabriel, perturbado por el espejismo de Josephine Lightbourne, se enfrenta a sí mismo, a su voluntad, a lo que él fue en otros tiempos, sumergiéndose en una intensa pugna psicológica entre voluntad y deseo que se salda con la victoria del raciocinio instintivo, aniquilando la Llama y enterrando el misterio del código de la Piedra que tanto tiempo había pasado investigando. 

Cuesta creer que Sheidheda, quien siempre iba tres pasos por delante de sus detractores, quien tan astutamente se había abierto camino hasta el trono, fuera noqueado sin más por los bardonianos, pero éstos poseen armas más precisas y mortíferas. Su papel como villano de la temporada 7 parece haber caído ahora en saco roto y uno se pregunta por qué los guionistas no han escrito un guión para este personaje que le permita no ya hacer frente a Cadogan, sino por lo menos, estar a la altura, ya que poco después de ser apuñalado en el riñón es atado junto con Indra. Cuando ella consigue liberarse duda por momentos qué hacer con el comandante que asesinó a su madre y sometió a Trikru, algo que no se entiende muy bien, porque hasta no hace muchos capítulos, ella no habría dudado en acabar con su vida a la primera oportunidad, de no ser por el hecho de que nadie sabía que Russell había muerto. Otra alternativa habría sido que Indra muriese en el duelo contra el Comandante Oscuro, salvando a Madi, un giro que habría sido sin duda mejor tanto para el personaje de Adina Porter como para el de Jason R. Bourne, porque lo cierto es que ninguno de los dos ha sobresalido en este episodio. 



La serie ha preferido optar por senderos ya recorridos, uniendo a Indra con Sheidheda en un intento por deshacerse de su nuevo enemigo común. Se trata de dos personajes que han quedado casi obsoletos. Cadogan es de lejos mejor oponente, pero lo es dado su retorcido pensamiento milenarista al querer salvar a la especie humana de sí misma, mientras que Sheidheda es el típico "malo malísimo" al que sólo le importa el poder. A estas alturas de la película quizás habría merecido más la pena no haber revivido al Comandante Oscuro o, de hacerlo, como han hecho, dotarlo de más profundidad. ¿No podría haber tenido recuerdos como los de Madi y haberse lanzado a la conquista de diferentes planetas...? 

La temporada 7 no es mala pero cada vez son más notables los defectos relacionados con el desarrollo psicológico de los personajes, con sus propósitos y su aportación al conjunto de la serie. Es como si a muchos de los que necesitan urgentemente un cierre de trama, un final, la serie se lo negase, manteniéndolos vivos solo para rellenar pantalla, mientras que a los que precisan de más tiempo para completar su desarrollo, se les cercene todo atisbo de esperanza. Ése es, sin ir más lejos, el caso de la polémica muerte de Bellamy Blake. 

Al final del episodio, Clarke, a pesar de tener ahora la situación bajo control, le dispara en el pecho a su mejor amigo, cuando no hacía ninguna falta,  y por varias buenas razones: por mucho que Bellamy se inclinara por la religión bardoniana, no había vuelto a sostener un arma desde que entró en Bardo, y lo único relevante que había hecho fue "traicionar", o mejor dicho, revelar a Cadogan el secreto de Clarke... ¡sus intenciones eran comprensibles! en ningún momento pretendía hacer daño a nadie. De hecho, no podemos olvidar que Bellamy fue el primero en encabezar esa expedición al Monte Weather  para buscar a Clarke, quien trató de protegerla de su propia hermana  aunque para ello Madi tuviera que portar la Llama, ¡quien finalmente la reanimó en el campamento de Gabriel! Clarke le debía a Bellamy su vida y el hecho de que quiera proteger a Madi no justifica que pueda asesinar indiscriminadamente. Además, Bardo ignoraba que Madi hubiese llevado la Llama y Bellamy jamás mencionó nada de todo aquello, por lo que en ningún momento la vida de la joven había corrido peligro alguno. La reacción de Clarke, o se explica por una reacción instintiva de tipo preventivo -te mato ahora por si acaso más tarde decides matarnos a todos-, por la toxina del sol rojo, que pareció afectar a todos menos a ella, o no se explica. 



La muerte de Bellamy no sólo es, quizás, un fallo de guión, sino también una imitación  de la secuencia de Game of Thrones en la que Jon Nieve asesina a traición a Daenerys Targaryen. Sin embargo, en aquella ocasión hasta era lícito  acabar con la vida de una asesina, ¡pero es que Bellamy no puede ser considerado como tal! En cualquier caso, tanto si es un recurso fácil calcado de otra serie de gran éxito como si no, la salida de Bob Morley de la serie se había convertido hacía meses en un rumor constante en las redes sociales. Muchos pensaron que sería una de las víctimas de la última temporada, pero aquí poco hay de profecía autocumplida, puesto que el año anterior el personaje de H. Ian Cusick, Marcus Kane, sólo apareció en tres episodios de trece, siendo uno de ellos el de su propia muerte. Podemos afirmar que si Los 100 se olvida a propósito de uno de sus protagonistas, es porque está pensando deshacerse de él, pero también han influido otros factores, como el hecho de que Bob Morley solicitara un descanso por motivos personales que forzó a reescribir el guión de la temporada final. 


La ingente decepción que ha provocado la decisión de J. Rothenberg en el fandom prescindiendo así del líder masculino de The 100 sólo es comparable a la caída en picado que experimentará su audiencia en los restantes episodios. A pesar de las explicaciones del showrunner, los seguidores se sienten decepcionados: para empezar, esto significa que ya no veremos un final feliz con Clarke y Bellamy abrazados y besándose frente a la puesta de sol, aunque eso implique, por otro lado, cierto alivio para los bellarkers al no ver tampoco la unión entre él y Echo, su otro amor. No acontecerá tampoco esa anhelada reconciliación entre los hermanos Blake, ya que ni siquiera Octavia tuvo ocasión de decirle que le había escrito una carta, que le entiende y que lo perdona. Y, por supuesto, Bellamy jamás gozará ya de una segunda oportunidad para regresar al lado de sus amigos. No habrá redención alguna para él, como sí la hubo para Octavia, aunque, sinceramente, era algo que se veía venir teniendo en cuenta que sólo quedaban tres capítulos más. No es la muerte que merecía un personaje tan importante como lo ha sido Bellamy. Incluso el sacrificio de Diyoza fue memorable en comparación. 

Todo ello significa un cambio brusco de dirección en la trayectoria de Clarke como heroína de la serie, ya que en adelante será considerada una traidora por sus compañeros. Cabe esperar que calle sobre lo ocurrido, pero que, una vez llegue a oídos de Octavia y Echo, el destino de Clarke quede sellado. El de Echo también se tambalea, así las cosas, porque todos sus esfuerzos se habían concentrado en reunirse con él y ahora todo ha sido en vano. ¿Y Octavia? ¿tratará de vengar la muerte de su hermano ejecutando a Clarke? ¿volverá el lado más oscuro de Blodreina para asestar un último golpe  justo cuando sabemos que ella y los demás han regresado a la Tierra y que volveremos a recorrer los pasillos del búnker de Wonkru una última vez?


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Philosophic Dragon


miércoles, 2 de septiembre de 2020

PRIMERAS FOTOS PROMO DE "BLOOD GIANT": ¿EMORI SE DESPIDE DE MURPHY?


A escasos 10 días para retomar The 100 por donde lo habíamos dejado, con esa inesperada aparición de Clarke, Bellamy, Raven y los Discípulos en el palacio del recién entronizado Malachi Kom Sangedakru (alias Sheidheda), y ésta preguntándose con razón "¿qué demonios ha pasado aquí?", The CW da comienzo a su acostumbrada campaña de promoción del nuevo episodio, que se estrenará en USA el 9 de septiembre (10 de este mes para la versión VOSE), y que en España no veremos en doblado hasta el lunes 21. En efecto, ya tenemos la sinopsis y las primeras imágenes que delatan un poco por dónde irán los tiros en "Blood Giant": "El sol rojo frustra los planes de Clarke". Parece que, de nuevo, nuestros héroes -y por qué no, también nuestros villanos- se verán de nuevo las caras en una situación realmente adversa y que los podría abocar a un conflicto sin remedio, con el eclipse solar como amenaza latente, por un lado, y  el ejército de Sheidheda a las puertas, por el otro. El tráiler deja ver que el caos se va a adueñar una vez más de Sanctum y que el telón de fondo de los créditos no se desplegará sin haberse producido alguna muerte relevante porque, a estas alturas ¡ya toca! 

De momento, ninguna foto hace referencia al paradero de Octavia y el resto, lo que invita a pensar que "Blood Giant" se centrará sobre todo en la trama de Sanctum. Es posible que Cadogan les haya enviado a Etherea, a un periplo a la Cueva de la Ascensión para que comprueben por sí mismos la veracidad del relato de Bellamy y la causa de Bardo. 

Volviendo de nuevo a Sanctum, en las imágenes, que se pueden consultar aquí, vemos cómo Clarke se reúne con Madi, al tiempo que también se pone en contacto con Murphy y el resto de sus aliados  para que le expliquen ipso facto las novedades durante su ausencia pues, cuando ella partió junto con la patrulla en busca de los desaparecidos, ignoraba que Sheidheda anduviese vivo en el cuerpo de Russell tramando quién sabe qué maquiavélico plan. No tenemos claro cómo ni en que orden se van a  desarrollar los acontecimientos, pero esto podría suponer  cierta ventaja, ya que un cambio de bando podría permitirle a Clarke deshacerse de los Discípulos, aunque la cosa no parece ni tan fácil ni que vaya a ir por ahí. Lo único seguro a ciencia cierta es que la preocupación de Clarke por Madi le hará actuar en consecuencia y elegir la opción que más seguridad le brinde a su hija adoptiva. Tras abandonar el palacio, podemos ver cómo ella, junto con Doucette, se abren paso por un túnel o lo que podría ser el garaje donde Emori y Murphy ocultan a los refugiados, lo que significa que la cuestión de la Llama la dejarán pendiente en la agenda para ayudar a resolver lo más urgente.  Es probable que su primera tentativa sea amenazar de muerte al nuevo tirano de Sanctum, pero que lleguen a algún acuerdo que imponga el alto el fuego y que sea la excusa perfecta para que se asegure de que Madi esté bien y de que puedan ir a por la Llama después.  

Hasta aquí llegan las suposiciones lógicas, porque desconocemos cómo reaccionarán todos cuando salten las alarmas por el sol rojo. Evidentemente, Clarke, Murphy y Emori tendrán que coordinarse y trabajar en equipo, porque sólo es cuestión de tiempo que Sangedakru descubra dónde se ocultan los traidores al régimen. De momento no tienen baza alguna que jugar, aparte del reactor, pero podrían utilizarlo entre todos como señuelo para guiar hasta allí a algunos Discípulos e incluso al propio Sheidheda, para encerrarlos, detonar el núcleo y dejar que mueran... ¿llegaremos a ver algo de esto? Quizás, y si así fuera, supondría para nuestros amigos otra de esas decisiones imposibles que hay que sumar a la larga lista que arrastran desde que dejaron atrás El Arca. Activar el reactor significaría un nuevo sacrificio, porque alguno de ellos tendría que encargarse de esa tarea...¿Podría ser Emori? 

En una de las imágenes podemos verla a ella y a Murphy en actitud de despedida, como si Frikdreina le estuviera diciendo adiós. Un acto así sería coherente con el arco narrativo de Emori y con la evolución que ambos "príncipes-cucaracha" han demostrado en el transcurso de los últimos episodios. La marcha de Clarke supuso un cambio de liderazgo y hasta ahora ha sido sobre todo John el que se ha visto obligado a coger las riendas de la gestión de Sanctum, con Emori como principal apoyo emocional. Al principio, ambos alardeaban de su cobardía y sólo miraban por sí mismos, pero ya no son meros espectadores al margen de los acontecimientos; ahora son ellos dos los que están dentro del ojo del huracán. Seguramente el deber de Emori con los supervivientes, los creyentes y los Hijos de Gabriel, es lo que le impulse a tomar esa última decisión, ya que sabemos que, cuando planificó la ceremonia de reconciliación, lo hizo para que nadie tuviera que pasar por el mismo trance que ella cuando la abandonaron sus padres y su clan a causa de una malformación congénita en los dedos de una mano. Esta teoría se basa en la ficha de reparto que figura en IMDB a partir del episodio 14: Luisa D'Oliveira, la actriz que interpreta a Emori, no aparece en el casting de los episodios 14 y 16, aunque sí en el 15, si bien esto podría deberse simplemente al hecho de que 7x14 y 7x16 no transcurren en Sanctum. 


En cualquier caso, mejor no hacerse ilusiones. Esto es Los 100 y, como bien sabemos, las muertes siempre están a la orden del día.


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Philosophic Dragon