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viernes, 16 de octubre de 2020

LOS SERES DE LUZ Y LA TRASCENDENCIA EN EL UNIVERSO DE LOS 100

En esta entrada me gustaría hablar del concepto de los seres de luz y de la trascendencia en la serie, para aclarar algunas cosas a aquellos de vosotros que aún tenéis dudas tras haber visto el final de Los 100. Tal vez no os cuente nada que no sepáis o que no os hayáis imaginado ya a estas alturas, pero, por otra parte, creo que es un tema bonito y que se merece un comentario, porque las reviews ya se han acabado. No habrá más hasta que estrenen la precuela, que no será pronto, teniendo en cuenta las dificultades de hoy en día para filmar cumpliendo estrictamente con los protocolos sanitarios anti-covid. Me atrevería  a decir que quizás el nuevo proyecto de Rothenberg no vea la luz hasta por lo menos 2022, lo que significa que o nos reinventamos en el blog, o lo cerramos temporalmente. 

En adelante, el tipo de contenidos ya no podrá ser el mismo que os estábamos ofreciendo. Mi amigo tiene en mente escribir un post analítico sobre audiencias de la séptima temporada; yo había pensado en hacer uno mencionando las muertes de estos últimos dieciséis episodios, pero ahora ya no estoy tan segura, porque no sé realmente qué es lo que aportaría eso... de modo que la semana pasada publiqué esa fanfic en inglés sobre cómo continuaría la historia de Clarke, Octavia y sus amigos como un entretenimiento sin más pretensiones. Escribir un pseudo-guión me atrae, pero no me pagan por hacerlo, las ideas no son gratuitas ni aparecen por arte de magia cuando me levanto de la cama, y tampoco vamos a convencer al equipo para que se embarquen en una octava temporada que, en el fondo, no gustaría a la mayoría de televidentes, porque sería bastante diferente a lo que Los 100 nos han acostumbrado. No me malinterpretéis: cuando se me ocurra algo sobre una temporada 8 ficticia, lo escribiré y lo publicaré, sólo os pido que no esperéis una entrada semanal sobre eso, porque me es imposible. 

Así que ¿qué podéis esperar de ahora en adelante? Básicamente, noticias. Noticias sobre la precuela y sobre los nuevos proyectos de los actores de Los 100, es decir, las próximas películas o series que vayan a protagonizar. También he pensado en añadir contenido BTS (Behind The Scenes), que normalmente publico muy de vez en cuando en la página de Facebook. Ése es, por resumir, el plan a largo plazo para el blog. Esperemos que la precuela obtenga su confirmación oficial, para que así podamos seguir unos pocos años más en el universo The 100

EL CONCEPTO DE TRASCENDENCIA Y DE SERES DE LUZ EN LA SERIE

La trascendencia y los seres de luz son conceptos innovadores que los creadores de The 100 han introducido en esta última temporada, cuyo misticismo no ha terminado de convencernos, porque en sí parece más magia que ciencia, aunque la magia sería por definición la ciencia que no conocemos. Lo contrario de la trascendencia es la inmanencia, que es como contraponer "lo que está más allá" con "lo que está más acá". Trascender significa ir más lejos, y en la serie implica un salto evolutivo para las especies racionales humanoides, que abandonan su existencia corpórea en favor de otra espiritual donde no hay dolor ni muerte. La muerte es, de hecho, la consecuencia última de la degradación de nuestras células debido a un error en el ADN. Es decir, es como si nos hubieran programado con un error en nuestro código. Es posible que en un futuro lejano, podamos reescribir nuestro ADN celular y eliminar ese fallo para que nuestras células se regeneren exitosamente infinitas veces. 

Los alienígenas que crearon las Piedras en Los 100 fueron también quienes descubrieron la forma de vivir eternamente en una dimensión alternativa que no se rige por las leyes de la física. No sabemos quiénes eran, pero suponemos que la primera civilización inteligente que concibió el universo. Su sistema de trascendencia es muy similar a la Ciudad de Luz virtual que creó Becca gracias a ALIE, ya que, como comprobamos en la T3, el chip 1.0 (antigua versión de la Llama) enviaba automáticamente la conciencia personal a una suerte de base de datos, con el inconveniente de que el individuo perdía automáticamente todos sus recuerdos anteriores, tanto los gratos como los desagradables, convirtiendo ALIE su cuerpo en un huésped manipulable. Esta otra forma de trascendencia viene dada por la Piedra, de forma que, aunque parece una trascendencia natural, la serie no ahonda en especificaciones. Y no sería natural si nos apercibimos de que el proceso exige aprobar un interrogatorio realizado por seres ya trascendidos que serían invisibles para el ojo humano en el plano físico por medio de un instrumento tecnológico como es la Piedra o Esfera Espacial. 

Los Discípulos, Cadogan y Gabriel la denominaban Piedra o Piedra de Anomalía, y sólo en 7x08, Anaconda, Callie y su familia se referían a ella como Esfera Espacial. Puede que no fuera por simple azar del guión, sino que lo que verdaderamente significa es que esa Esfera es capaz de crear un universo alternativo o, al menos, otorgar acceso a él. Que los Discípulos y Hope mencionen el agujero de gusano interplanetario como Puente tiene sentido no sólo en cuanto a que constituye una vía que conecta diferentes planetas, sino en la medida en que permite acceder a un plano intermedio entre el universo de los seres de luz y el físico. Cadogan aparece sobre una especie de puente estelar, un muelle que no es sino un vago recuerdo de una de sus últimas estancias junto a su hija Callie. El muelle podría haberse desvanecido o haberse transformado en cuanto Clarke se adentró en el destello de la Piedra para desafiar a los seres de luz, pero no fue así, por lo que el puente en sí mismo representaba. La Piedra  es un puente interdimensional, una función que sólo se puede desbloquear sacrificando a un individuo, que por desgracia tuvo que ser Madi. Es un símbolo de los muchos "puentes" que nuestros personajes han cruzado a lo largo de la serie durante su proceso de maduración y crecimiento, de paso de la adolescencia a la edad adulta.

Pero precisamente este detalle, la relación entre la Piedra, el código y la sangre nocturna, es el que se halla peor explicado, porque sólo unos pocos humanos habrían sido depositarios de ese conocimiento, los comandantes, y parece inverosímil que unos alienígenas más avanzados hayan recurrido al método del sacrificio para que otras razas pudieran trascender, además de la suya, cuando su filosofía se basa en la paz, la armonía y la convivencia.  Por supuesto, tenemos que remontarnos a Becca Franko. Ella fue la primera que descubrió el código oculto de la Piedra para desbloquear la trascendencia, hecho que se produjo cuando ella misma se convirtió en conejillo de indias de su propio experimento, la recién creada sangre nocturna, que permitía absorber la radiación pero que, misteriosamente, otorgaba otras facultades inauditas. Escuchaba, oía y percibía extrañas señales de onda procedentes de este objeto, imperceptibles para Bill Cadogan, Callie y aquellos que la rodeaban. ¿Qué conexión existe entre la sangre nocturna, la Piedra y el acceso a la trascendencia? The 100 no nos lo ha aclarado.

Los alienígenas primigenios -así les vamos a denominar-, los arquitectos de la Piedra y descubridores de la trascendencia, tuvieron que idear un sistema para que otras especies pudieran trascender, y, o bien en todas los únicos elegidos eran sangre nocturna y ésta se puede considerar un descubrimiento universal, un paso necesario en el contexto del progreso tecnológico -equivalente al desarrollo de la rueda en el Neolítico-, o cada una desbloqueó la Prueba por métodos varios, quizá diseñados por la raza primigenia. Pero no se sostiene... y ¿por qué? Porque es impensable que una etnia antropoidea haya visto el futuro, sepa cuántas razas inteligentes existen o existirán en el universo y defina un método diferente de desbloqueo de la Prueba para cada una de ellas. La humana no tiene por qué ser necesariamente la última. Para explicarlo sólo cabe ampararse en la idea de un conocimiento astronómico, una especie de conglomerado etéreo de respuestas a todas las preguntas que se puedan formular -si habéis visto en DMax TV "Ancient Aliens" os sonará lo que estoy diciendo-.  Así que en Los 100 de alguna manera parece existir esa idea de conocimiento astronómico. 

Sin embargo, hay más razones para creer que esa primera raza no estaba dirigida por videntes que anticipan el futuro. ¿Podrían esos seres de luz intervenir, guiando a las nuevas civilizaciones para que den ese paso evolutivo? La respuesta es sí, y lo harían de forma tan paranormal que ello nos obligaría a visionar de nuevo la serie desde el principio. Algunas evidencias así lo demuestran. ¿Recordáis la escena en que a Bellamy se le aparecen en la Cueva de la Ascensión su madre y Cadogan, antes incluso de que él  conociera a éste último en persona? Muchos nos preguntamos si aquella experiencia fue real, si fue la alucinación de un hombre azotado por el hambre y el cansancio, o un simple sueño. Bien pues, tras haber visto ya el final de la serie y el desarrollo de la Prueba, no queda espacio para la duda: los alienígenas transformados en seres de luz fueron los que contactaron con Bellamy, adoptando dos apariencias que responden a la persona a la que él más quería, esto es, la de Aurora Blake, su madre, y la de Bill Cadogan, su mayor maestro, puesto que a esas alturas ya había leído el Libro del Pastor y se encontraba tanto bajo su influencia como bajo la de su religioso compañero de viaje Ducette. Cuando Clarke es examinada por el Juez de Luz "disfrazado" de Lexa, ella le explica el funcionamiento del interrogatorio, siendo así que el candidato elige en quién se transforma su Juez de Luz de acuerdo fundamentalmente a varios parámetros (persona que más ama o que más le importa, a la que ha defraudado o a quien considere como su maestra). Los seres de luz pueden manifestarse de múltiples formas, ya que se componen de energía, esto es, materia, que ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Los seres humanos son incapaces de notarla a simple vista, del mismo modo que no distinguen longitudes de onda como el infrarrojo o el ultravioleta. 

Y esta no habría resultado ser la última intervención de los trascendidos en las vidas de nuestros protagonistas. Podríamos pensar que cualquier acontecimiento inexplicable ocurrido en temporadas anteriores guarda relación con los seres de luz, como cuando Clarke se sentía tan culpable por la muerte de Finn en la S2 que contemplaba obsesivamente a su fantasma, o incluso cuando Octavia combate contra Pike y su alter ego Blodreina en el episodio 6x09. Pensadlo detenidamente: ¿quién salvó a la raza humana en el último momento? Octavia interrumpió el enfrentamiento entre Wonkru y los Discípulos, animando a los allí presentes a deponer las armas. Esta decisión no habría sido propia de Blodreina, al menos, tal y como nosotros la conocíamos, pero la séptima temporada introdujo el arco de redención de Octavia por medio del Puente. 

Por lo general, tras estrenarse el episodio 7x05, Bienvenidos a Bardo, la audiencia interpretó que la experiencia onírica de Octavia derrotando a Blodreina fue consecuencia del examen cerebral practicado por Levitt con el objetivo extraerle algunos recuerdos concretos, pero no necesariamente es así porque, como ya hemos comentado, los seres de luz también pueden presentarse bajo la apariencia del mayor fracaso vivido por sus testigos. Blodreina representaba el lado más oscuro de Octavia, así como su mayor fracaso, porque su ambición le impulsó a incendiar la granja y a llevar a su gente a una guerra evitable que, además, implicó la destrucción del planeta Tierra en la S5. 

En definitiva, los guionistas no nos han explicado por qué "la Anomalía la había llamado" en la S6, pero ahora ya nos hacemos una idea. Jordan también le confesó a Russell en 7x01 una extraña visión que le sorprendió cuando se encontraba en trance a causa de la "sangre de Sanctum", el brebaje condimentado con toxina del sol rojo que preparaban los sacerdotes de los Primes. Jamás supimos de qué se trataba, pero volvió a mencionar dicho hecho justo en el preciso instante en que ambos, él y Hope, comenzaron a trascender, lo que permite deducir que los seres de luz operan en estados alterados de la conciencia humana, en situaciones muy específicas, demostrando que siempre han estado presentes, pero que ni son completamente omniscientes ni dioses, de acuerdo al concepto de divinidad que manejan los seres humanos. 

Desde su propio universo son capaces de influir en el plano físico, pero no de dirigirlo exactamente. Y, dado que no son completamente perfectos, seguramente su forma de existencia tampoco lo es. Su mundo es como una especie de "colmena" compuesta por diferentes conciencias, pero sin unidad ni sabiduría total, ya que el Juez Lexa se lo confirma a Clarke al decirle que su especie, además de "curiosa", les "ha aportado mucho". No podemos añadir mucho más sobre ellos: son entidades de energía sensible -perciben las emociones de otros seres vivientes- lo que en la serie confirma la existencia del alma humana. El alma individual la integrarían las diversas experiencias, sentimientos y recuerdos propios de la persona, así como también sus actos, las decisiones tomadas a lo largo de su vida, y las consecuencias que acarrearon consigo. Todo ello se produce gracias a la libertad de elección de que gozan las especies racionales inteligentes, como la humana, la de los alienígenas primigenios. Los animales no pueden elegir libremente, porque su instinto les condiciona, de ahí que la perra Picasso y, como ella, el resto de la fauna que habita en Sanctum y en el resto de los otros planetas, no trasciendan. Según The 100, carecerían de alma. Respecto a las civilizaciones que no trascienden, son exterminadas con el Gem9, porque no habrían demostrado su aptitud para librarse del "ciclo de la violencia" y constituirían una amenaza para otras culturas planetarias. 

Y, por esa razón igualmente, los demás planetas habitables como Skyring, Nakara o Etherea están desiertos. En cada uno de ellos habitó originariamente una civilización que, al descubrir la Piedra y realizar la Prueba, trascendió. En principio, tan sólo hemos visto en Etherea los que algunos fans denominan "árboles luminiscentes", que son esos restos de materia que quedan después de la trascendencia.  Reconozco que, cuando vi 7x11, "Etherea", pensé que esos pseudo-árboles eran en realidad pinturas rupestres en 3D, pero en los últimos días me he dado cuenta de en qué se inspiran. Ahora sé a qué me recuerdan, y no son árboles. Están basados en una letra del alfabeto griego, la Psi (símbolo de la imagen de abajo a la derecha) que los romanos transliteraron como una "ps", y que es la letra por la que comienzan muchas palabras actuales derivadas del griego antiguo (psicología, psique, psicosis...).

Según la Wikipedia, recuerda a una mariposa, ese insecto que se caracteriza por la metamorfosis. Metamorfosearse es cambiar de aspecto, transformarse. Pero, lo más importante no es eso, sino que el vocablo griego "psiche", con esa inicial, significa "alma" o "ánima", incluso "mente". Posee un significado espiritual, ligado al pensamiento grecorromano antiguo, que diferenciaba entre cuerpo y espíritu, vinculando este último con la razón y la virtud, conceptos cuya praxis acerca al individuo a la divinidad según el pensamiento estoico, el neoplatonismo y el cristianismo grecorromanos de los primeros siglos de nuestra era. De modo que ese símbolo luminoso en Los 100 es lo que representa, que el alma de la persona se ha transformado y ha viajado a otro lugar. Es un testimonio vistoso del cuerpo que una vez fue recipiente de esa ánima. Que no os sorprenda que adquiera forma de ligera esfera resplandeciente, porque la esfera está considera matemáticamente como la figura geométrica perfecta, la representación en tres dimensiones del círculo, un símbolo que en la Antigüedad y en la Prehistoria se asociaba con el ciclo de la vida y de la muerte. Los círculos son infinitos, porque no empiezan ni acaban. No puedes señalar su comienzo ni su final, y la idea de lo infinito es, por así decirlo, la esencia y el espíritu de Los 100


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sábado, 26 de septiembre de 2020

REVIEW DE 7X15 ("THE DYING OF THE LIGHT", THE 100): EL FIN COMIENZA CON LAS LÁGRIMAS DE LA DESESPERANZA

 

"The Dying of the Light" arranca con el derrumbe provocado por el explosivo enviado por Cadogan, con Murphy, Emori, Jackson y Raven en el epicentro de la tragedia. Sin escapatoria, sin ayuda y con Emori malherida y a punto de desangrarse, nuestros amigos tratan de hallar desesperadamente la Piedra para regresar a Sanctum en una apresurada carrera contrarreloj que también crispa los nervios a sus compañeros del otro lado, Clarke, Octavia, Indra, Gaia, Jordan y Hope, impacientes por volver a Bardo a por Madi antes de que el daño sea irreparable, mientras Cadogan literalmente perfora la mente de la ex-comandante.

 Las escenas oscilan entre estos tres escenarios y mantienen en todo momento la tensión del espectador ante la incertidumbre que causa ver a dos personajes al límite de sus fuerzas, besando la muerte. Como contrapunto a todo este dolor, a especialmente a la desgarradora secuencia final en la que brilla Lola Flannery (Madi) sin embargo, también tenemos la intervención de Sheidheda a mitad de episodio, añadiéndole un toque algo gracioso a una situación verdaderamente dramática, por no hablar del reencuentro entre Octavia y Levitt, emotivo a la par que romántico. En definitiva, el anteúltimo episodio de esta historia ha estado lleno de contrastes y de grandes momentos sentimentales. Le ha faltado algo más de acción, incluso de progreso de la trama, pues en el fondo ni Clarke ha podido rescatar a Madi íntegramente ni tampoco Raven y los otros garantizar que Emori cruce el portal con vida. En ese sentido, el capítulo se ha percibido ligeramente vacuo, sin la acción o los efectos especiales tan habituales en otros finales de temporada. 

La conveniencia del guión se impone por pura inercia y continuamos siendo testigos de nuevos recursos deus ex-machina, como las píldoras nanotransmisoras, de las que Cadogan echó mano para volver a Bardo ante la ausencia de una Piedra, y que casualmente son dos para proporcionar a Octavia y a Clarke esa vía de escape. Es evidente que los escritores se han sacado este as de la manga específicamente para eso y que la temporada 7 no ha estado exenta de improvisación, ya que lo lógico habría sido que Hope las hubiera empleado con tía O para evitar tener que clavarle una daga, y así de paso habernos ahorrado medio año de sollozos por la supuesta muerte de Octavia. Y todo ello, por omitir el hecho de que Echo y Niylah están ahora en paradero desconocido. La última vez que supimos de su existencia estaban borrachas y acostadas en sus literas cuando resonó el tronido de la explosión, que no pareció afectar sobremanera a la estructura de su habitación. Aunque eso se antoja pecata minuta comparado con la trama de Levitt que, sin saber nada de Octavia, Clarke y compañía, ¡formaba parte de su plan de rescate! Octavia contaba con él para autorizar su teletransporte a Bardo, y eso que hacía tiempo que no se habían visto  y que ninguno de ellos disponía de medios para comunicarse con el otro.

Así las cosas, parece inconcebible que Los 100 termine satisfactoriamente con sólo un episodio más y que cuarenta minutos basten para cerrar todas las tramas. Sin embargo, sucede no sólo con ésta, sino con otras ficciones, que los penúltimos episodios parecen caóticos e irresolubles, solventándose todo de forma milagrosamente eficiente en menos de una hora, a menudo superando o eliminando el obstáculo o antagonista que se interponía entre los protagonistas y su objetivo. En el caso que nos ocupa, Cadogan es el verdadero enemigo de Clarke y sus amigos, si olvidamos un poco el hecho de que Clarke suele ser el detonante de los conflictos con otras civilizaciones, bien por activa o por pasiva.

Octavia y Diyoza aterrizaron por accidente en Penitencia y los Discípulos las trasladaron a Bardo para conseguir más información sobre la Llama y sobre Clarke -aún me pregunto cómo sabían quién era Clarke Griffin antes de practicarle a Octavia la extracción de memoria-, aunque ese acontecimiento desencadenó la misión de búsqueda y rescate de Hope, Echo y Gabriel, que se saldó con varios Discípulos muertos y que, por ende, incomodó al Pastor, que decidió utilizarlas como rehenes para atraer a Wanheda hasta su guarida. Bellamy se rebeló igualmente contra sus captores y terminó peregrinando por las cordilleras de Etherea, y durante su secuestro Echo fue sobre todo la que reaccionó con más agresividad, siendo responsable de muchas de los asesinatos en su nombre. Sin embargo, los Discípulos trataron de capitular con Clarke, quien es en esta temporada indirectamente responsable de la mitad de estos sucesos, si bien eso no es óbice para olvidarse de que Cadogan es culpable de homicidio tanto como ella, dado que su afán de hacerse con la Llama le condujo a asesinar a su mujer y a Becca Franko. 

Los bardonianos han apostado en varias ocasiones por el diálogo para evitar la violencia mientras que Clarke y los suyos siempre suelen actuar con mayor impulsividad y desconfianza, pero la conclusión a la que llegamos es que si Echo hubiera cambiado de idea y hubiese confiado en el prisionero Orlando, habría sido mucho más fácil el posterior entendimiento entre estas culturas. Lo cierto es que la sola presencia de los descendientes de Segundo Amanecer y su líder constituye en sí un problema, porque de no existir su interés en la Llama o la última guerra, nada de todo esto habría ocurrido. Más que ellos, son sus creencias las que implican un verdadero riesgo, porque son las que realmente les impulsan a cometer actos que incluso contradicen su propia filosofía, algo que explica muy bien por qué Cadogan es en verdad el problema, y no tanto quienes le sirven, que ni siquiera le habían conocido en persona. No es en absoluto complicado transgredir las leyes cuando uno es quien las ha dictado, y la conversación entre Bellamy y Cadogan en 7x13 refleja claramente cómo éste se percibe a sí mismo y cómo a los que han nacido bajo su mandato religioso. Él sólo ordena; el resto obedece, y el fin justifica los medios. 

Por momentos, la serie parecía encaminada a justificar la bondad de El Pastor y su rebaño, convirtiendo a Clarke en la madre del caos y la muerte, perspectiva que se ha ido desviando a partir del episodio 14, ya que un líder que pugna por salvar a la humanidad no lanzaría una bomba contra sus opositores ni tampoco calcinaría el cerebro de una niña en busca de un vago recuerdo del que ni siquiera ella es consciente, dejándola inválida y paralítica. Y es que, tal vez la serie es más convencional de lo que parece y sí que hay buenos y malos, después de todo, un punto de vista que sí que permitiría legitimar la muerte de Bellamy por alinearse por segunda vez con el partido equivocado. De no ser así, Los 100 no podrían poner punto y final a su última aventura espacial. Por lo tanto, Cadogan es el adversario y hay que detenerle, porque sólo cuando eso suceda podrán nuestros héroes encontrar algo de paz, y una vez hecho, eso constituiría el cierre de todas las tramas.

 

De hecho, si analizamos un poco más de cerca las principales, nos percataremos de que si el desarrollo de estos personajes no ha sido tan acusado esta temporada como las pasadas, es porque muchos de ellos ya estaban listos para cerrar. Clarke ha cometido genocidios en nombre del amor, de la amistad y de la supervivencia, en ocasiones por egoísmo o por ideología. Como personaje, Clarke ya no tiene nada más que aportar a la serie y lo justo sería que ella misma se sacrificase para salvar a quienes quiere. Octavia ya ha culminado su arco de redención gracias a Diyoza y a Hope, ha comprendido a su hermano mayor, a pesar de haberle perdido recientemente y, cuando vuelva a empuñar una espada, lo hará con el poder que le brinda la sabiduría de la experiencia y de la madurez. Murphy y Emori eran unos renegados individualistas al margen de la sociedad, pero gracias a que se han convertido en líderes y en personas que inspiran confianza, han aprendido el significado del altruismo; Raven, por su parte, ha aceptado su parte de culpa en la toma de decisiones difíciles, enfrentándose a sus miedos, aceptándolos y superándolos en lugar de negarlos o huir de ellos...

Los 100 es progreso y evolución; la Humanidad persigue artificialmente la perfección, que se revela como un sendero infinito de invisible horizonte que hay que transitar, aun a sabiendas de que jamás se alcanzará pues, llegado el caso, cesaríamos de andar; porque lo verdaderamente importante no es la meta, sino el camino. 

Por último, y ya para finalizar, aclaremos que "The Dying of the Light", a pesar de las citadas irregularidades argumentales, sabe compensar magistralmente estos fallos menores con una exquisita cinematografía, unas interpretaciones impecables y unos primeros planos diseñados para arrancar sin denuedo las lágrimas del televidente, arrastrando a los personajes a las decisiones imposibles que tanto caracterizan a la serie, destruyendo todos los vínculos afectivos entre los protagonistas a fin de impulsarles a pugnar más duro si cabe por recuperarlos. Y es que los finales de The 100 nunca se precipitan en el último episodio de cada temporada, sino en el penúltimo. Éste es el principio del fin, y el fin comienza con las lágrimas de la desesperanza.

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Philisophic Dragon



viernes, 18 de septiembre de 2020

REVIEW DE 7X14 ("A SORT OF HOMECOMING", THE 100): UNA AGRIDULCE GOTA DE NOSTALGIA

Tras haber puesto rumbo al portal sin apenas echar la vista atrás para ver por última vez el cuerpo sin vida de Bellamy, Clarke aparece en un lugar que le resulta ligeramente familiar: el búnker de Pólis. Han regresado a la Tierra, y "A Sort of Homecoming", "Una especie de regreso a casa" es el nombre que por título lleva este episodio 14, dirigido por Jessica Harmon, la hermana de Richard Harmon (Murphy), que es quien interpreta a Nyilah. 

"A Sort of Homecoming" surge como una agridulce gota de nostalgia, una última oportunidad para que nuestros héroes hagan las paces con los aterradores fantasmas de su pasado. Pero no todos podrán deleitarse admirando la belleza de la reverdecida y salvaje capital de los terrestres. Bellamy Blake ya no está en este mundo, y de eso enseguida se cercioran Octavia, Miller y compañía, poco después de su reencuentro con Gaia, que les explica que, al cerrarse el puente, éste te reenvía al planeta al que pertenece tu ADN por defecto. 

Clarke, para sorpresa de muchos seguidores, no oculta ni el qué ni el quién de la catástrofe: tuvo que decidir entre Bellamy o Madi, y Echo y Octavia, lejos de reprocharla como habitualmente, la abrazan, una reacción que parece imposible de concebir en dos personajes tan belicosos como ellas dos. Sin embargo, aquí los guionistas echan mano de la "conveniencia" para poder dar paso a una rápida conclusión de las tramas de los protagonistas, un comodín del que no tienen ya reparo en abusar. Y es que, si bien lo lógico es que Octavia y Echo se hubieran enfadado con Clarke por lo de Bellamy, y esto hubiera abierto una nueva brecha en su amistad, complicando aún más la temporada final, ya no hay más episodios para detenerse en venganzas. Es momento de reunirse, recordar y reflexionar. "A Sort of Homecoming" cumple la misma función que en Game of Thrones el capítulo anterior a la batalla contra el ejército de caminantes blancos. Y todos lo saben. Todos allí abajo son conscientes de que esto no ha terminado, porque los Discípulos poseen el libro de bocetos de Madi, por lo que, tarde o temprano, vendrán a por ella. Esta situación de frustración e impotencia exaspera a Clarke, y es lo único que explica por qué rompe el casco con el que podrían encontrar la Piedra que les permita regresar a Sanctum, ya que su actitud está fuera de contexto. Clarke ha pasado de ser una líder que decide  con mano a firme a convertirse en un personaje dubitativo y errático, que por momentos parece erigirse en la verdadera antagonista de la serie. Es como si, de alguna forma, en algunos puntos, los guionistas hubieran perdido los papeles: primero Clarke les insta duramente a permanecer allí, ya que es su hogar ancestral porque, en el fondo, son todos los que están y están todos los que son, para poco después, cuando su discusión con Madi le aclara las cosas, cambiar de idea incitándoles a regresar a por refuerzos antes de que se presenten los Discípulos. 

Las actitudes de Murphy y Madi concuerdan mucho más con las circunstancias. Murphy, como dirigente de Sanctum, junto con Emori, no puede quedarse de brazos cruzados mientras su gente, su pueblo, corre peligro en un planeta hostil sabiendo, como sabe, que ahora la Tierra es nuevamente habitable. Madi, por su parte, rechaza la excesiva sobreprotección de Clarke ya que, contrariamente a ciertas opiniones que consideran que actúa de un modo demasiado infantil, ella responde del mismo modo en que lo haría cualquier adolescente. No es una adulta, pero tampoco una niña, y desea emprender su camino a la madurez aprendiendo a tomar sus propias decisiones, algo que incomoda a Clarke, puesto que, como madre adoptiva, se ve reflejada en ella, en su rebeldía, sintiendo la necesidad de intervenir para que no le ocurra ningún mal. 

En este episodio, el regreso a casa supone para Clarke y sus amigos un punto de inflexión, una mirada de madurez a los errores que cometieron cuando no eran más que un puñado de adolescentes rebeldes. Discutir con Madi es como luchar contra su derecho natural a la libertad de decidir, un sentimiento que los cien abrazaron cuando, nada más aterrizar en aquellos remotos y radiactivos lares, clamaron al unísono de Bellamy y Murphy que se desprenderían de sus antiguas pulseras inteligentes.

Aquí y ahora es donde nuestros personajes demuestran cómo han crecido y han cambiado respecto a temporadas pasadas. El vívido reflejo de esa evolución es Octavia, quien se muestra reticente a asomarse de nuevo al pozo que ella misma transformó en un anfiteatro romano, desde donde se proclamó Blodreina y supervisaba las luchas entre los desertores de su imperio subterráneo. Es gracias al apoyo de Indra que finalmente vuelve a abrocharse sus viejas prendas y supera ese viejo trauma. Ella no fue la única responsable de lo que allí aconteció. Su mentora Indra también respaldó todas sus decisiones y se instituyó en su brazo derecho junto con Cooper,  de ahí que comparta su culpa. Esa conversación entre ambas era más que necesaria, porque a pesar de que se vieron hace unos días, para Octavia han transcurrido diez años, una década que comparativamente la ha convertido en la mayor de los hermanos Blake. La muerte de Bellamy  por parte de Clarke es tan inexcusable como inexplicable dicho giro de guión, pero sí es útil -léase "conveniente"-para la trama, ya que Bellamy existía debido a Octavia, y ella gracias a él, pero una vez que ésta ha comprendido todo lo que hizo por ella -incomprensión que estaba siempre en el origen de sus disputas-, su hermano mayor pierde el rol que se le había adjudicado en las primeras temporadas. Octavia ya no necesita un hermano mayor que vele por ella y al menos eso, desde el punto de vista narrativo, sí que justificaría su pérdida. 

La segunda mitad del episodio desemboca gradualmente en la acción tras la irrupción de incógnito de Sheidheda, que recorre invisible los pasillos del búnker para dar con Madi, a cambio de que Cadogan y los suyos se abstengan de intervenir Sanctum. Indra y Gaia tratan de detenerle sin éxito, y The 100 se cobra otra nueva vida, la de Gabriel, que cae intentando proteger a la niña. Si bien cualquiera pensaría que The 100 se ha propuesto asesinar a todos los personajes masculinos del casting, el recorrido de Gabriel está completo. Tras haber ayudado a derrocar a la aristocracia Prime de la que él una vez formó parte, haber resuelto parcialmente el misterio de la Anomalía y haberse adentrado en Bardo para ayudar a Octavia, Diyoza, Echo y Hope, lo que más anhelaba el anciano investigador centenario era la muerte, una muerte que le ha llegado de manera repentina, sin previo aviso, pero que se ha producido en el momento oportuno, cuando había hecho las paces consigo mismo y con  sus recuerdos de Josephine. Una muerte digna que, además, tiene lugar mientras está rodeado de sus nuevos amigos, un privilegio que muy raras veces concede Los 100

La caída de Gabriel provoca que Madi se arme de determinación, siguiendo el ejemplo de Clarke en otras ocasiones, pero ni siquiera a Cadogan le basta con eso, pues está decidido a acabar con sus vidas en detrimento de su filosofía pan-salvacionista, hecho que devuelve a Los 100 a la dicotomía blanco-negro/buenos-malos y que desgraciadamente hace que Bellamy quede como un verdadero traidor al haber elegido al bando enemigo. Y es que Cadogan pierde credibilidad como villano supremo de esta última temporada cuando "transciende" del gris al negro ("out of the blue, into the black") traicionando los principios de los que alardea, una bajeza moral que sólo hay que situar un poco por encima de las ansias de poder de Sheidheda, un zorro que está a punto de ser engañado por un lince. 

A pesar de los fallos e incongruencias típicos de un guión al que le corre prisa concluir, hay que decir que "A Sort of Homecoming" es un capítulo emotivo que ya se venía echando en falta. Los personajes tenían que reunirse para anticiparse a la batalla final y lo han hecho de la mejor forma posible. No se ha tratado sólo de un reencuentro entre amigos, sino de un vis á vis con el pasado pero  con la mirada clavada en el horizonte. El objetivo es luchar por su futuro, el futuro que ellos quieren, algo que va más allá de cualquier creencia en la trascendencia, en falsos dioses y en falsos profetas.   


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Philosophic Dragon 


 

sábado, 12 de septiembre de 2020

REVIEW DE "BLOOD GIANT" (7X13, THE 100): LA TRAICIÓN DE CLARKE


Los 100 han regresado con más fuerza -y controversia- que nunca y tanto guionistas como productor -Jason Rothenberg- han aclarado que no se van a cortar ni un ápice a la hora de poner punto y final al recorrido de nuestros protagonistas, al precio que que sea y cualesquiera que sean las consecuencias. Este episodio, titulado "Blood Giant" o "Gigante de Sangre" no debe su nombre al azar: en él hay sangre, muertes y un personaje clave, un "gigante" -además del propio sol rojo-heroico en sus comienzos, directamente implicado en ellas: Clarke Griffin, que en esta ocasión sí ha hecho honor a su sobrenombre de Wanheda. Pero si el episodio ha sido impactante, no es sólo a causa de su final o de la acuciante tensión que se palpaba en la piel de los protagonistas, sino también por la ansiada convergencia de las tramas de Sanctum y Bardo, que finalmente ha tenido lugar.


La acción se precipita en los primeros instantes de metraje, con el enfrentamiento cara a cara entre Sheidheda  y Cadogan, escena bien ejecutada pero que podría haber sido llevada a cabo de un modo menos apresurado, ya que en esos breves instantes le sería imposible a nadie saber si quien tiene ante sí es amigo o enemigo. Por otro lado, Clarke y Raven que, tras el fulgor de los láseres acuden raudas a socorrer a Murphy, apenas mantienen conversación entre sí, y el estupor de Emori y su amante ante el malogrado Discípulo Blake se salda con un par de abrazos y aclamaciones toda vez que ya se han reunido.


 En esta primera parte se echa de menos más diálogo, un espacio para que los principales protagonistas de Los 100 den cuenta de los sucedido, ya que sus respectivas obligaciones les han forzado a seguir caminos diferentes esta temporada. En lugar de eso, Raven, Murphy y Emori parecen limitarse a mirar de reojo, entre fascinación, duda y extrañeza,  al que hasta hace bien poco consideraban su amigo, creyendo, como ya es costumbre, que su posicionamiento con el enemigo es temporal y que forma parte de una estrategia más amplia para acabar con la amenaza bardoniana. La escena más conmovedora es sin duda la de Murphy y Raven, aunque parece inverosímil que  ambos puedan haber asimilado tan rápido  todo lo que ha ocurrido mientras Clarke y los demás estaban detenidos en Bardo. The 100 ha pisado el acelerador, sí, pero ¡¿en qué momento?! Da la impresión de que hay demasiadas cosas que contar todavía...


La reacción de Indra tampoco es la más adecuada en este contexto, pues sus pensamientos se hunden más en la venganza contra Sheidheda que en la preocupación por el paradero de su hija Gaia, ahora que sabe que no está con el grupo de Clarke. Bien es cierto que el vínculo parental entre Indra y Gaia no es tan profundo como el que existía entre la misma guerrera y su aprendiz Octavia, mucho más extensamente desarrollado durante el transcurso de la serie, pero ya quedó suficientemente demostrado en "Damocles (I)" (5x12) que ella jamás abandonaría a Gaia a su suerte. 


Esto no significa que las relaciones entre los personajes y sus sentimientos pasen desapercibidos en el capítulo, puesto que siguen pesando a la hora de tomar decisiones. "Blood Giant" no representa únicamente un conflicto cultural o contra la impenitente naturaleza cósmica del planeta Alpha -y su toxina de la locura-, sino también una perenne lucha entre nuestros héroes y sus demonios internos, que tiene su máxima expresión en Gabriel. Las inermes tropas bardonianas deben lidiar con el alma que cada uno de sus soldados creía ya sepultada en lo más profundo de sus yermos corazones y Gabriel, perturbado por el espejismo de Josephine Lightbourne, se enfrenta a sí mismo, a su voluntad, a lo que él fue en otros tiempos, sumergiéndose en una intensa pugna psicológica entre voluntad y deseo que se salda con la victoria del raciocinio instintivo, aniquilando la Llama y enterrando el misterio del código de la Piedra que tanto tiempo había pasado investigando. 

Cuesta creer que Sheidheda, quien siempre iba tres pasos por delante de sus detractores, quien tan astutamente se había abierto camino hasta el trono, fuera noqueado sin más por los bardonianos, pero éstos poseen armas más precisas y mortíferas. Su papel como villano de la temporada 7 parece haber caído ahora en saco roto y uno se pregunta por qué los guionistas no han escrito un guión para este personaje que le permita no ya hacer frente a Cadogan, sino por lo menos, estar a la altura, ya que poco después de ser apuñalado en el riñón es atado junto con Indra. Cuando ella consigue liberarse duda por momentos qué hacer con el comandante que asesinó a su madre y sometió a Trikru, algo que no se entiende muy bien, porque hasta no hace muchos capítulos, ella no habría dudado en acabar con su vida a la primera oportunidad, de no ser por el hecho de que nadie sabía que Russell había muerto. Otra alternativa habría sido que Indra muriese en el duelo contra el Comandante Oscuro, salvando a Madi, un giro que habría sido sin duda mejor tanto para el personaje de Adina Porter como para el de Jason R. Bourne, porque lo cierto es que ninguno de los dos ha sobresalido en este episodio. 



La serie ha preferido optar por senderos ya recorridos, uniendo a Indra con Sheidheda en un intento por deshacerse de su nuevo enemigo común. Se trata de dos personajes que han quedado casi obsoletos. Cadogan es de lejos mejor oponente, pero lo es dado su retorcido pensamiento milenarista al querer salvar a la especie humana de sí misma, mientras que Sheidheda es el típico "malo malísimo" al que sólo le importa el poder. A estas alturas de la película quizás habría merecido más la pena no haber revivido al Comandante Oscuro o, de hacerlo, como han hecho, dotarlo de más profundidad. ¿No podría haber tenido recuerdos como los de Madi y haberse lanzado a la conquista de diferentes planetas...? 

La temporada 7 no es mala pero cada vez son más notables los defectos relacionados con el desarrollo psicológico de los personajes, con sus propósitos y su aportación al conjunto de la serie. Es como si a muchos de los que necesitan urgentemente un cierre de trama, un final, la serie se lo negase, manteniéndolos vivos solo para rellenar pantalla, mientras que a los que precisan de más tiempo para completar su desarrollo, se les cercene todo atisbo de esperanza. Ése es, sin ir más lejos, el caso de la polémica muerte de Bellamy Blake. 

Al final del episodio, Clarke, a pesar de tener ahora la situación bajo control, le dispara en el pecho a su mejor amigo, cuando no hacía ninguna falta,  y por varias buenas razones: por mucho que Bellamy se inclinara por la religión bardoniana, no había vuelto a sostener un arma desde que entró en Bardo, y lo único relevante que había hecho fue "traicionar", o mejor dicho, revelar a Cadogan el secreto de Clarke... ¡sus intenciones eran comprensibles! en ningún momento pretendía hacer daño a nadie. De hecho, no podemos olvidar que Bellamy fue el primero en encabezar esa expedición al Monte Weather  para buscar a Clarke, quien trató de protegerla de su propia hermana  aunque para ello Madi tuviera que portar la Llama, ¡quien finalmente la reanimó en el campamento de Gabriel! Clarke le debía a Bellamy su vida y el hecho de que quiera proteger a Madi no justifica que pueda asesinar indiscriminadamente. Además, Bardo ignoraba que Madi hubiese llevado la Llama y Bellamy jamás mencionó nada de todo aquello, por lo que en ningún momento la vida de la joven había corrido peligro alguno. La reacción de Clarke, o se explica por una reacción instintiva de tipo preventivo -te mato ahora por si acaso más tarde decides matarnos a todos-, por la toxina del sol rojo, que pareció afectar a todos menos a ella, o no se explica. 



La muerte de Bellamy no sólo es, quizás, un fallo de guión, sino también una imitación  de la secuencia de Game of Thrones en la que Jon Nieve asesina a traición a Daenerys Targaryen. Sin embargo, en aquella ocasión hasta era lícito  acabar con la vida de una asesina, ¡pero es que Bellamy no puede ser considerado como tal! En cualquier caso, tanto si es un recurso fácil calcado de otra serie de gran éxito como si no, la salida de Bob Morley de la serie se había convertido hacía meses en un rumor constante en las redes sociales. Muchos pensaron que sería una de las víctimas de la última temporada, pero aquí poco hay de profecía autocumplida, puesto que el año anterior el personaje de H. Ian Cusick, Marcus Kane, sólo apareció en tres episodios de trece, siendo uno de ellos el de su propia muerte. Podemos afirmar que si Los 100 se olvida a propósito de uno de sus protagonistas, es porque está pensando deshacerse de él, pero también han influido otros factores, como el hecho de que Bob Morley solicitara un descanso por motivos personales que forzó a reescribir el guión de la temporada final. 


La ingente decepción que ha provocado la decisión de J. Rothenberg en el fandom prescindiendo así del líder masculino de The 100 sólo es comparable a la caída en picado que experimentará su audiencia en los restantes episodios. A pesar de las explicaciones del showrunner, los seguidores se sienten decepcionados: para empezar, esto significa que ya no veremos un final feliz con Clarke y Bellamy abrazados y besándose frente a la puesta de sol, aunque eso implique, por otro lado, cierto alivio para los bellarkers al no ver tampoco la unión entre él y Echo, su otro amor. No acontecerá tampoco esa anhelada reconciliación entre los hermanos Blake, ya que ni siquiera Octavia tuvo ocasión de decirle que le había escrito una carta, que le entiende y que lo perdona. Y, por supuesto, Bellamy jamás gozará ya de una segunda oportunidad para regresar al lado de sus amigos. No habrá redención alguna para él, como sí la hubo para Octavia, aunque, sinceramente, era algo que se veía venir teniendo en cuenta que sólo quedaban tres capítulos más. No es la muerte que merecía un personaje tan importante como lo ha sido Bellamy. Incluso el sacrificio de Diyoza fue memorable en comparación. 

Todo ello significa un cambio brusco de dirección en la trayectoria de Clarke como heroína de la serie, ya que en adelante será considerada una traidora por sus compañeros. Cabe esperar que calle sobre lo ocurrido, pero que, una vez llegue a oídos de Octavia y Echo, el destino de Clarke quede sellado. El de Echo también se tambalea, así las cosas, porque todos sus esfuerzos se habían concentrado en reunirse con él y ahora todo ha sido en vano. ¿Y Octavia? ¿tratará de vengar la muerte de su hermano ejecutando a Clarke? ¿volverá el lado más oscuro de Blodreina para asestar un último golpe  justo cuando sabemos que ella y los demás han regresado a la Tierra y que volveremos a recorrer los pasillos del búnker de Wonkru una última vez?


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Philosophic Dragon


viernes, 21 de agosto de 2020

REVIEW DE 7X12 (THE 100): "THE STRANGER"


"The Stranger" ha sido un episodio interesante, pero que prometía más de lo que nos ha dado. Podría haber sido una excelente introducción al desenlace, pero de eso hemos visto más bien poco. Las tramas, que tan sólidas se antojaban al comienzo de esta temporada, empiezan a caer por su propio peso, o por su fragilidad -¡quién sabe!- y la peor noticia, que ha caído como un jarro de agua fría, es que habrá un nuevo parón de dos semanas hasta el estreno de "Blood Giant", previsto el 9 de septiembre. Si la séptima entrega empieza a ser desesperante no es sólo por el alargamiento de la emisión, sino también porque a medida que se suceden los capítulos, cada vez se reducen más las expectativas de los televidentes al comprobar que sigue haciéndose de rogar la convergencia entre Sanctum y Bardo y que muchos de los protagonistas no están interviniendo en absoluto para resolver los problemas que se les presentan. Todo se resume en un continuo statu quo únicamente interrumpido  por pequeños giros y sorpresas justo en los instantes previos al cierre de créditos. Pero si algo molesta, o mejor, decepciona, es la actitud que muestran algunos personajes, muy motivados al principio y ahora completamente faltos de agallas para enfrentarse a situaciones que no son para nada novedosas en el universo de Los 100, circunstancias que ya han vivido y para las que ya deberían estar de sobra preparados. Eso, por no mencionar la muerte absurda de algunos de los que en episodios anteriores parecía que iban a dar verdadera "guerra", personajes secundarios que parecían haber reclamado para sí las storylines de los más carismáticos, como Nelson Sachin, el abanderado de los Hijos de Gabriel. 


Da gusto ver el nuevo look de Sheidheda, porque cualquiera diría que le hace más mítico y aterrador al Comandante Oscuro ese corte de pelo punk y ese parche en el ojo, cual pirata, que los lustrosos brillos y transparencias de las prendas que solía vestir cuando era Russell Prime. El dios transformado en demonio que, para más asustar todavía, disfruta ahora de un trono de calaveras, muy apropiado para una ciudad que de santa ha perdido todo menos el nombre, y a la que habría que rebautizar con el apelativo de "Infernum", teniendo en cuenta la bomba de relojería que cobija en su seno. 

Pero no basta con ser malo, también hay que parecerlo, y los villanos más perversos son también los más inteligentes, no sólo los que arrebatan vidas por el placer de salpicarse con sangre, y Sheidheda, que tanto presume de estrategia en el ajedrez, ni siquiera se plantea matar a sus principales adversarios cuando los tiene delante. No es que hubiese preferido que Murphy y Emori hubieran caído como moscas de un disparo en la frente, sino que al menos su decisión hubiera significado una rebelión, una lucha, un cambio de opinión incluso para los Hijos de Gabriel, cuya muerte es la más absurda. Sheidheda los libera cuando su postura es clara ante el resto de los allí presentes: arrodillarse o morir. Y lo más lamentable es que, tras dejarlos ir, ordena buscarlos, apresarlos y ejecutarlos por constituir una amenaza, mientras ellos, Murphy y Emori, se esconden en el taller y se dedican a sus juegos íntimos como si allí no hubiera pasado nada. 


La actitud de Emori es irrisoria e incoherente. De repente la reina ha dejado de gobernar y lo único que hace es apoyar sarcásticamente a su rey, que ha pasado de rebelde a dirigente sin que sepamos en qué loca academia se ha graduado... Indra también es un aliado, aunque no muy poderoso, y por tanto un escollo en los planes de Sheidheda, de modo que no se comprende por qué aún la mantiene con vida, a sabiendas de que en cualquier momento buscará venganza. En este punto coincido con muchos en que lo apropiado habría sido dar a Indra una muerte digna en "A Little Sacrifice", luchando por Madi y muriendo, espada en mano, como la soldado que es. 

En lo que respecta a Bardo, hay que decir que sobran conversaciones. La escena de Madi recluida con sus amigos en la sala del reactor es tan prescindible como la insípida dinámica entre dos personajes que no se conocen entre sí, como son Hope y Jordan. Los guionistas parecen pretender tender un puente entre ellos, un puente sin cimientos. Tienen cosas en común, sí, pero si Hope ya desconfiaba de los Discípulos incluso cuando pactó con ellos el intercambio de Diyoza por Octavia, no va a fiarse más de un desconocido con el que no ha compartido más que unas escasas horas en esa celda. 


Los personajes más destacados, esto es, Clarke, Octavia, Bellamy y Echo, son los que carecen de énfasis. Uno habría esperado algo más de Clarke y Octavia, porque obviamente la primera no ve a la segunda desde hace mucho, y desde luego se nota a la legua que Octavia ya no es Blodreina. Ese encuentro entre los tres, que dura breves momentos, es emotivo, pero no lo suficiente, lo mismo que la tortura de Clarke en M-Cap. No sabemos qué han averiguado exactamente y los planes de Cadogan son tan vacilantes como la fe de Bellamy en salvarlos a todos. El objetivo es recuperar la Llama, que debería estar enterrada en Sanctum, y trasladarla a Bardo para ser reparada, con Raven como rehén  y garantía de éxito por parte de Clarke, que finalmente tiene una misión por delante, lo cual es mucho más de lo que podemos decir de Octavia, un personaje caracterizado por su inconformismo y su espíritu de iniciativa y que, desde hace ya varios capítulos, se ha quedado en punto muerto. Después, ella y sus compañeros son enviados a saber a qué planeta (¿Penitencia tal vez?), apareciendo de repente Clarke en la sala del trono de Sheidheda, una secuencia totalmente desconcertante  porque, en menos que canta un gallo, los secuaces de Sheidheda traen la Piedra del campamento de Gabriel como si su tienda de campaña estuviera a medio kilómetro cuando a Gabriel, Octavia y Diyoza les llevó días llegar hasta allí en la temporada 6. Para más colmo, la Piedra funciona, cuando debería estar inactiva, ya que fue desactivada por el Discípulo que se llevó a Gaia, a la que, por cierto, ya ni se la espera. 

En resumida cuentas, da la impresión de que los guionistas se han dejado llevar más por la conveniencia que por la propia lógica del guión, una lógica que, hoy por hoy, dificulta la tarea de cerrar todas las tramas en apenas cuatro episodios. No quiero decir con esto que el episodio desmerezca en todos los aspectos. Ha habido escenas conmovedoras, pero se echa en falta más acción, un plan por parte de Octavia, Jordan o Raven, entre otros, para acabar con el ambicioso y utópico sueño de Bill Cadogan. 



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Philosophic Dragon


martes, 21 de julio de 2020

ESTO ES LO QUE NOS ESPERA EN EL 7X10 "A LITTLE SACRIFICE": ALGUNAS TEORÍAS Y PREDICCIONES


El próximo 5 de agosto dará comienzo la segunda mitad de la séptima temporada de Los 100 y, por lo que parece, lo hará con fuerzas renovadas. El tráiler podría indicar que estamos muy cerca del punto de confluencia entre las tramas de Sanctum y Bardo. "The Flock" nos dejó con muchas dudas sobre Echo y su  eventual decisión de desterrar a Hope a Penitencia, ante la atónita mirada de sus compañeras, a las que su veredicto cogió desprevenidas. Las imágenes del tráiler permiten esbozar algunas predicciones. 

La condena de Hope no se ejecuta de inmediato y es devuelta a su celda, mientras Cadogan departe con Gabriel,  a quien convierte en cómplice de sus planes. Gabriel, a diferencia de sus amigas, carece de vínculos familiares y lo único que le había impulsado a ayudar a Octavia, Echo y Hope era su conexión con la Anomalía, que no era sino un agujero de gusano, eso sí, con utilidades varias que aún no han podido ser desentrañadas completamente por los Discípulos. Es posible que no sólo sirva para viajar entre planetas, sino también por el espacio-tiempo. Y dado que  él había estado investigando durante muchos años la tecnología de la Piedra, su colaboración es de sumo interés para la causa. Él sabe que le conviene más ser solícito y cumplir con lo que se le pide si no quiere poner en riesgo la vida de los demás. Pero, hasta ahí podemos llegar. Gabriel ha cumplido el sueño de su vida, entre amenazas, sí, pero lo ha cumplido, y habrá que esperar a ver si eso es suficiente motivo como para que se alíe con sus enemigos y se olvide de Octavia y los demás. 

Para Cadogan, desde luego, su ayuda es inestimable, lo mismo que la de Clarke, por ese espinoso asunto de la Llama. El código misterioso sólo lo posee un sangre nocturna que se haya unido mentalmente a la IA de los comandantes, y Gabriel por sí mismo, por mucho que investigue, no lo va a encontrar. Y suponemos que Clarke jugará la misma carta, porque a lo mejor puede engañar a Cadogan, pero no a nosotros, que estamos más que de sobra convencidos de que le mintió cuando le preguntó por Callie. Eso les daría tiempo y confianza para averiguar mejor lo que traman los de Bardo. Pero, si algo apunta todo esto, es a que Russheda o Madi serán también el objetivo. De hecho, que Clarke mintiera tiene todo el sentido del mundo, porque de lo contrario, Madi sería la que correría peligro. Y, como todos bien sabemos, se descubre primero al mentiroso que al cojo. La tapadera de Clarke no le va a durar más que su interpretación de Josephine Prime, y cuando el Pastor lo descubra habrá que pasar a la acción. 

La controvertida imagen de Hope, Clarke y Octavia encerradas se explicaría, por una parte, por el engaño de Clarke, al ver los Discípulos que de nada les sirve ella sin el dispositivo y, por otro, por la traición de una de las compañeras de entrenamiento de Tía O. Hasta ahora el romance entre Octavia y Levitt era un secreto, pero sólo es cuestión de tiempo que salga a la luz. La prohibición de mostrar cualquier tipo de sentimiento sentenciaría a Octavia a una pena similar a la de Hope, así que no sería de extrañar que compartan el mismo destino y la misma celda. Pero ¿quién levantaría la voz? Todas nuestras sospechas se ciernen sobre Echo, que no sabemos si finge o lo tiene todo bien planeado como la espía de élite que ya es. Sin embargo, también podría ser Diyoza, contra la que carga su hija por haberlo permitido. Su instinto es protegerla a toda costa y enviarla a Penitencia lo que, al menos, la alejaría de cualquier guerra y de una muerte segura. 

Pero sea quien sea, desde luego le hará pasar un mal rato a Octavia, porque los Discípulos no van a apiadarse de Levitt. No sabemos si morirá o no. Quizás, si muere, antes le revele a Octavia dónde puede estar su hermano, ya que muerto no está, y eso explicaría que  ella, de alguna forma, escapase, quizás al planeta Etherea, a buscarlo, si es que realmente está allí. Puede que, si ocurre eso, sea Diyoza quien la ayude en el proceso y que, finalmente, muera asesinada. 

Todo ello daría a entender por qué el 7x11 podría titularse "Etherea". Oficialmente aún no se ha revelado el título, sólo es una especulación, pero si los Blake se reencontraran en el astro de las grandes cadenas montañosas, podrían recomponer su relación y eso facilitaría un poco la resolución final de la serie. También se ha hablado acerca de la posibilidad de que Bellamy y Clarke se reencuentren en 7x10, aunque de momento no lo vemos posible. Lo más previsible es que, de una forma u otra, Clarke, Octavia y Hope escapen de Bardo, con la intención de avisar a los que están en Sanctum -previo paso por Etherea si algo se tuerce- o de planificar un asalto a la fortaleza. En ese hipotético caso, sí que tendríamos un reencuentro entre los principales protagonistas. Eso convertiría la unión de Bellamy y Clarke en una realidad, pero, en términos narrativos, también implicaría la traición de Echo y aumentaría sus probabilidades de morir.  

Ahora bien, ¿qué pasa con Sanctum? Russheda podría terminar aliándose con los bardenses, porque ellos tienen algo que él quiere: poder y un portal de regreso a la Tierra, donde quizás podría librarse la última batalla de la serie. Él es la Llama -o lo que queda de ella-, aunque también Madi está conectada por medio de sus recuerdos. De alguna forma, estos dos personajes van a jugar un papel importante en los próximos episodios. 

Sea como sea, lo más seguro es que "A Little Sacrifice" no deje indiferente a nadie. El título ya de por sí sugiere que alguien va a morir, y ya han transcurrido muchos capítulos sin bajas. Las imágenes indican que Echo podría ser quien ordenase alguna ejecución, pero "sacrificio" podría referirse igualmente a Sanctum. Allí casi todo Wonkru se ha arrodillado ante Russheda y no hace falta ser muy hábiles para adivinar que Murphy, Emori, Indra y Jackson tratarán de reconducir la situación. Así las cosas, quizás no tardemos mucho en ver un duelo entre Indra y el comandante oscuro con fatal desenlace que obligue a nuestros príncipes a dirigirse al campamento de Gabriel con la esperanza de huir a otros planetas. 


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Philosophic Dragon